Hezbollah ha vuelto a sus raíces en la guerrilla en el sur de Líbano, preparándose ante la posibilidad de una invasión israelí, según fuentes militares libanesas. Tras la última guerra con Israel en 2024, el grupo chií respaldado por Irán ha ajustado sus tácticas, operando en unidades pequeñas, limitando el uso de cohetes antitanque y evitando dispositivos de comunicación que podrían ser interceptados por Israel.
Este regreso a la guerrilla de Hezbollah refleja la estrategia del grupo para enfrentar una ofensiva prolongada, basada en lecciones de conflictos anteriores y en la supervivencia de la cúpula iraní como eje de su planificación.
Hezbollah adopta tácticas de guerrilla ante amenaza israelí
Según cuatro fuentes libanesas familiarizadas con las operaciones de Hezbollah, los combatientes del grupo están evitando grandes despliegues y priorizando la movilidad y la discreción. La organización está limitando el uso de cohetes antitanque para mantener reservas estratégicas, mientras despliega patrullas en áreas críticas del sur de Líbano.
La ubicación clave de estas operaciones se centra cerca de Khiyam, en la intersección de las fronteras de Líbano, Israel y Siria. Este punto es considerado por Hezbollah como un probable escenario de cualquier invasión terrestre israelí.
El regreso de los combatientes élite Radwan a esta región indica que el grupo está reorganizando sus fuerzas para maximizar la defensa territorial y mantener su capacidad ofensiva ante cualquier escalada.
Contexto del conflicto y la guerra de Irán
La reciente ofensiva de Hezbollah se produce tras la participación del grupo en la guerra de Irán junto a fuerzas estadounidenses e israelíes. La organización describe sus acciones como una defensa existencial frente a los ataques de Israel, que continúan desde el alto el fuego de 2024.
El grupo ha sido criticado dentro de Líbano por involucrar al país en conflictos regionales, desplazando a cientos de miles de personas. Aun así, Hezbollah mantiene que sus operaciones son defensivas y se basan en la protección de sus intereses y de la influencia de Irán en la región.
El debilitamiento del grupo tras la guerra de 2024 y la caída del presidente sirio Bashar al-Asad en diciembre de ese año complicaron las rutas de suministro desde Irán, aumentando la necesidad de tácticas de guerrilla y una mayor autonomía operativa.
Hezbollah estabiliza sus filas pese a bajas estratégicas
Fuentes israelíes indicaron que, aunque Israel ha eliminado a varios altos comandantes de Hezbollah, el grupo ha logrado estabilizar sus filas y mantener la coordinación de sus operaciones. Cada comandante cuenta con cuatro diputados designados para asegurar la continuidad de la estructura militar, lo que evidencia la preparación de Hezbollah ante un conflicto prolongado.
Desde el 2 de marzo, Israel ha lanzado cientos de ataques aéreos contra posiciones de Hezbollah, incluyendo el sur del Líbano, suburbios del sur de Beirut controlados por el grupo y el Valle de Bekaa oriental. Además, ha reforzado su despliegue terrestre en el sur para prevenir ataques sorpresa.
Uso limitado de tecnología y drones por Hezbollah
Tras experiencias anteriores, Hezbollah ha restringido el uso de dispositivos susceptibles de espionaje. Durante la guerra de 2024, Israel logró infiltrarse en la red privada de teléfonos del grupo y colocar trampas en dispositivos de comunicación. Actualmente, los combatientes operan con precaución extrema, priorizando métodos tradicionales de comunicación y evitando la exposición digital.
Además, Hezbollah ha incrementado los ataques diarios con drones y cohetes hacia Israel, combinando tácticas de guerrilla con hostigamiento constante, una estrategia que busca desgastar al adversario y ganar tiempo en caso de una invasión.
Preparación para una invasión terrestre israelí
Las fuentes libanesas advierten que Hezbollah se está preparando para una ofensiva terrestre israelí en su frontera sur. La combinación de tácticas de guerrilla, unidades pequeñas y gestión cuidadosa de recursos estratégicos busca maximizar la defensa del territorio, manteniendo la capacidad de responder de manera efectiva ante la superioridad tecnológica israelí.
En conclusión, el regreso de Hezbollah a la guerrilla refleja una adaptación estratégica frente a la amenaza de Israel, basándose en experiencias pasadas, reorganización interna y protección de sus recursos. Esta evolución marca un aumento significativo en la tensión regional y la posibilidad de un conflicto más prolongado entre Israel, Hezbollah e Irán.

