El Ibex 35 cayó un 4,5% en una jornada marcada por el temor a una escalada prolongada en Irán, firmando su peor sesión desde la crisis arancelaria y borrando las ganancias acumuladas en 2026.
‘Martes negro’ en los mercados mundiales
La intensificación del conflicto en Oriente Medio y el temor a que la operación militar liderada por Estados Unidos e Israel se prolongue desató ventas masivas en las Bolsas globales.
En Europa, el selectivo español encabezó las pérdidas, seguido por el FTSE MIB (-4%) y el Euro Stoxx 50, el DAX y el CAC 40, que retrocedieron en torno al 3,5%.
En Wall Street, el Dow Jones Industrial Average cedía un 1,4% y el S&P 500 un 1,3% al cierre europeo.
El índice VIX, conocido como el “indicador del miedo”, se disparó un 26%, alcanzando máximos no vistos desde noviembre.
Petróleo y gas disparados
El barril de Brent, referencia en Europa, subió un 7,5% hasta superar los 83 dólares, su nivel más alto desde julio de 2024. El gas natural repuntó un 25% tras el cierre de una gran planta de QatarEnergy, intensificando la presión sobre los mercados energéticos.
Los analistas advierten de que un encarecimiento sostenido del crudo podría reactivar la inflación y limitar la capacidad de bancos centrales como la Reserva Federal para recortar tipos, incluso en un contexto de menor crecimiento.
Impacto en el Ibex y valores más afectados
El selectivo español acumula una caída del 7% desde el viernes, evaporando las ganancias del ejercicio. Valores como Solaria y Acciona sufrieron descensos de doble dígito, mientras que Repsol fue la excepción con un avance del 3,8%, impulsada por el alza del crudo.
El mercado teme que no sea necesario un cierre formal del estrecho de Ormuz para alterar el suministro energético: basta con el aumento del riesgo percibido, primas de seguro más altas o retrasos en el tránsito marítimo para generar una disrupción efectiva.
Más allá de la Bolsa: oro, deuda y divisas
El nerviosismo también alcanzó a los activos refugio. El oro cayó un 3,5% y la plata casi un 7%, mientras el euro se debilitó frente al dólar, intercambiándose en torno a 1,15 billetes verdes al cierre europeo.
El escenario central para los analistas es un shock de volatilidad, más que un deterioro estructural, aunque todo dependerá de la duración del conflicto y de si se produce una disrupción sostenida de los flujos energéticos.

