Un incendio forestal declarado en Sant Pere Màrtir moviliza a Bomberos de Barcelona y de la Generalitat. El fuego amenaza una zona especialmente sensible de Collserola en plena situación de alto riesgo por las temperaturas y el viento.

Un incendio forestal en Collserola ha puesto en alerta a Barcelona y a varios municipios de su entorno después de que las llamas alcanzaran la vegetación de la montaña de Sant Pere Màrtir, entre Barcelona y Esplugues de Llobregat.

El fuego fue detectado durante la tarde del viernes 14 de agosto en las proximidades de la avenida de Pearson y de la carretera de les Aigües. La emergencia provocó un importante despliegue de los servicios de extinción y llevó a las autoridades a solicitar el confinamiento preventivo de vecinos de varias zonas próximas al incendio.

En las tareas de extinción llegaron a participar 21 dotaciones de Bomberos de Barcelona y Bombers de la Generalitat, además de medios aéreos.

El incendio se produjo, además, bajo unas condiciones meteorológicas especialmente delicadas: temperaturas cercanas a los 35 ºC y rachas de viento que podían rondar los 40 km/h, factores capaces de favorecer la propagación de las llamas.

El incendio comienza cerca de la avenida de Pearson

El aviso se recibió alrededor de las 15:35 horas, después de detectarse humo y fuego en el entorno de Sant Pere Màrtir.

El foco se situó a la altura del número 92 de la avenida de Pearson, en el entorno de Pedralbes, próximo a la carretera de les Aigües.

Las llamas alcanzaron posteriormente vegetación situada en la montaña de Sant Pere Màrtir, un enclave situado en uno de los extremos del macizo de Collserola y muy próximo a zonas residenciales.

La localización del incendio obligó a actuar rápidamente para impedir que las llamas avanzaran hacia una masa forestal mayor.

21 dotaciones y cuatro medios aéreos contra las llamas

La respuesta movilizó conjuntamente recursos de Bomberos de Barcelona y Bombers de la Generalitat de Catalunya.

El dispositivo llegó a contar con 21 dotaciones, combinando recursos terrestres y aéreos.

Entre los medios desplegados figuraban cuatro aeronaves, incluidos dos helicópteros bombarderos, además de otros dos aparatos destinados a funciones de coordinación y mando.

La prioridad de los servicios de emergencia fue atacar el frente del incendio y contener su propagación antes de que pudiera internarse con mayor intensidad en Collserola.

Orden de confinamiento para los vecinos próximos al incendio

La cercanía de las llamas y la presencia de humo obligaron a adoptar medidas de protección para la población.

Las autoridades solicitaron el confinamiento preventivo de residentes de diferentes puntos próximos al incendio.

Entre las áreas afectadas se encontraban Can Caralleu, la carretera de les Aigües, la avenida de Pearson y zonas de Sant Just Desvern.

La recomendación implicaba permanecer en el interior de los edificios, cerrar puertas y ventanas y seguir las instrucciones difundidas por los servicios de emergencia.

También se produjeron evacuaciones preventivas de algunos equipamientos próximos al área afectada.

Más de 1 000 llamadas al 112

La columna de humo podía observarse desde diferentes puntos del área metropolitana, lo que provocó una avalancha de comunicaciones de ciudadanos a los servicios de emergencia.

Según la información difundida durante el operativo, el teléfono 112 recibió más de 1 000 llamadas relacionadas con el incendio de Collserola.

El elevado número refleja la enorme visibilidad que adquirió el fuego desde Barcelona y los municipios próximos.

Las autoridades insistieron, no obstante, en la importancia de utilizar los teléfonos de emergencia de manera responsable para evitar la saturación de los servicios durante un operativo de estas características.

Prohibido acercarse: piden evitar Collserola

El Consorci del Parc Natural de la Serra de Collserola pidió a la población que evitara acceder al parque mientras continuara la emergencia.

La petición tiene una importancia especial durante un incendio forestal.

La presencia de excursionistas, ciclistas o vehículos particulares puede dificultar la circulación de camiones de bomberos y otros servicios de emergencia por unas pistas forestales donde el margen de maniobra puede ser limitado.

Por ello, se reclamó mantener carreteras, caminos y pistas completamente despejados.

La recomendación general ante un incendio forestal es no aproximarse para observarlo o grabarlo y respetar siempre los perímetros establecidos por policías y servicios de emergencia.

Viento de hasta 40 km/h y unos 35 ºC complican el incendio de Collserola

Uno de los principales problemas para los bomberos fueron las condiciones meteorológicas.

En el área afectada se registraban temperaturas de aproximadamente 35 ºC, mientras el viento de marinada alcanzaba velocidades próximas a 40 kilómetros por hora.

El viento constituye uno de los factores más peligrosos durante un incendio forestal porque puede acelerar el frente de las llamas, transportar material incandescente y originar focos secundarios.

La combinación de calor, vegetación seca y viento obligó a mantener una vigilancia especialmente intensa sobre la evolución del incendio.

Barcelona ya estaba en alerta por el elevado riesgo de incendios

La emergencia no llegó en un momento cualquiera.

Ese mismo viernes, el Ayuntamiento de Barcelona había activado el Plan de Actuación Municipal por Riesgo de Incendios Forestales en fase de alerta.

La Generalitat también mantenía activado el nivel 3 del Plan Alfa en el Barcelonès, correspondiente a una situación de peligro muy alto.

El incendio de Sant Pere Màrtir confirmó pocas horas después la delicada situación existente en las zonas forestales próximas a una de las áreas urbanas más densamente pobladas de España.

Collserola, un espacio natural pegado a millones de habitantes

La situación geográfica de Collserola convierte cualquier incendio en este espacio en una emergencia particularmente sensible.

El parque se encuentra rodeado por Barcelona y numerosos municipios metropolitanos. Zonas residenciales, carreteras, instalaciones deportivas y diferentes infraestructuras se encuentran muy próximas al entorno forestal.

Esta particularidad obliga a combinar las operaciones estrictamente forestales con medidas destinadas a proteger a la población.

En un incendio en una zona aislada, la prioridad puede concentrarse principalmente en controlar el perímetro. En Collserola, en cambio, el avance de las llamas puede obligar rápidamente a adoptar confinamientos, cortar accesos y proteger viviendas e instalaciones.

Las autoridades piden máxima prudencia

La emergencia de Sant Pere Màrtir vuelve a demostrar la vulnerabilidad de Collserola durante episodios de temperaturas elevadas y riesgo extremo de incendio.

Mientras continúen las condiciones adversas, resulta fundamental evitar cualquier conducta susceptible de originar un fuego, respetar las restricciones de acceso y seguir exclusivamente las instrucciones de los servicios de emergencia.

La rápida movilización de 21 dotaciones y cuatro medios aéreos refleja la preocupación por contener las llamas antes de que pudieran propagarse hacia otras áreas del parque.

El incendio forestal de Collserola pone así nuevamente el foco sobre uno de los grandes desafíos de Barcelona: proteger un enorme pulmón verde situado literalmente a las puertas de una gran área metropolitana.

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