El Ministerio del Interior ha apartado de sus funciones al comisario Óscar San Juan, considerado el principal asesor del DAO de la Policía Nacional, y ha activado una información reservada para aclarar si intentó coaccionar a la agente que ha denunciado al ya exDAO José Ángel González por una supuesta agresión sexual.
Interior mueve ficha tras la dimisión del DAO
La decisión llega pocas horas después de la dimisión del máximo responsable operativo de la Policía Nacional, después de que se conociera la existencia de una denuncia por supuesta agresión sexual. En ese contexto, Interior ha optado por separar temporalmente al asesor más próximo al DAO, al aparecer también citado en la querella.
Según el escrito judicial, el comisario habría intervenido para persuadir a la denunciante de que no siguiera adelante con la acción penal, ofreciéndole presuntamente mejoras profesionales a cambio de su silencio, lo que podría encajar en un posible delito de coacciones.
Investigación interna para esclarecer si hubo presiones
Interior ha abierto una información reservada, el procedimiento interno que se activa ante posibles hechos irregulares, para determinar si existieron maniobras para obstaculizar la vía judicial.
El departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska asegura que actuará con “contundencia” si se acreditan los hechos. El ministro lo expresó en el Congreso: se ha iniciado la investigación y se ha acordado que el comisario quede relevado de responsabilidades mientras se esclarece lo ocurrido.
Un caso que golpea la credibilidad institucional
El problema no es solo el posible delito, sino el daño a la confianza pública: si se confirma que desde la cúpula operativa se intentó frenar una denuncia con promesas o presiones, el caso pasaría de ser un escándalo individual a un fallo sistémico dentro de Interior.
Y aquí está la cuestión política de fondo: el Gobierno vuelve a reaccionar cuando ya no queda otra, tras filtraciones y presión mediática, en lugar de anticiparse con transparencia y control interno real. Si la “contundencia” llega tarde, lo que queda es la sensación de protección, opacidad y un Ministerio que solo actúa cuando el coste público es inasumible.

