La exministra confirma que quiere encabezar una candidatura en las generales de 2027 y propone que cualquier ciudadano pueda participar en la elección. El movimiento obliga a Sumar a definir su estrategia en plena debilidad electoral de la izquierda.

Irene Montero ha dado el primer gran paso en la batalla por liderar la izquierda alternativa al PSOE en las elecciones generales de 2027. La dirigente de Podemos y exministra de Igualdad ha anunciado este sábado en Madrid que quiere ser candidata y que pretende someter su liderazgo a unas primarias abiertas más allá de la militancia de Podemos.

La decisión coloca presión sobre Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns, que todavía no han decidido quién encabezará su espacio electoral ni bajo qué marca concurrirán a las próximas generales. Montero toma así la iniciativa en un momento especialmente delicado: según la encuesta de 40dB. citada en la información original, Podemos se encuentra en el 2,8 % de intención de voto y Sumar en el 5,7 %, mientras el conjunto de la izquierda pierde terreno respecto a 2023.

La propuesta abre además una incógnita decisiva: si las primarias planteadas por Montero son el primer paso hacia una candidatura conjunta o una forma de disputar abiertamente a Sumar el liderazgo de ese espacio político.

Irene Montero confirma que quiere ser candidata en 2027

Montero hizo el anuncio durante un acto de Podemos celebrado en Madrid bajo el lema «Paz, casa, trabajo», acompañada por la secretaria general del partido, Ione Belarra.

Ante unos 350 simpatizantes, la exministra confirmó una decisión que llevaba tiempo sobrevolando el futuro de Podemos.

«Quiero ser vuestra candidata, pero no de cualquier manera», afirmó.

Su propuesta consiste en celebrar unas primarias en las que no voten exclusivamente los afiliados de Podemos.

«Quiero serlo con unas primarias abiertas a todo el mundo en las que todo el equipo pueda ser elegido no solo por la gente de Podemos, sino por cualquier persona que quiera participar y a las que se pueda presentar cualquier persona», explicó.

La fórmula todavía deberá concretarse. El anuncio establece una propuesta política, pero no existe todavía una candidatura unitaria de toda la izquierda ni un acuerdo de Sumar y sus socios para participar en esas primarias.

Las primarias abiertas colocan a Sumar ante una decisión incómoda

La elección del mecanismo no es casual.

Podemos ya defendió unas primarias abiertas en 2023 durante las negociaciones para construir la candidatura encabezada entonces por el espacio de Sumar. La fórmula provocó fuertes discrepancias porque otras organizaciones desconfiaban de un sistema en el que Podemos podía movilizar una base digital superior a la de partidos más pequeños.

Finalmente, el adelanto electoral obligó entonces a cerrar las listas mediante una negociación entre las diferentes organizaciones.

Tres años después, Montero recupera aquella reivindicación.

La diferencia es que ahora Podemos se adelanta a sus antiguos socios y presenta una candidata antes de que el resto del espacio haya decidido siquiera quién quiere liderarlo.

Movimiento Sumar ha reaccionado con prudencia.

Fuentes de su dirección citadas en la información sostienen que llevan meses trabajando para construir un «espacio común» y que su prioridad continúa siendo conseguir una alianza lo más amplia posible.

«Es una buena noticia que Podemos entienda que estamos en esa fase, pero vamos paso a paso», señalan esas fuentes.

La respuesta evita tanto rechazar la propuesta como aceptar las condiciones planteadas por Podemos.

Sumar todavía no tiene candidato ni marca electoral

El movimiento de Montero llega mientras el espacio que actualmente participa en el Gobierno continúa sin resolver algunas de sus cuestiones fundamentales.

Izquierda Unida, Más Madrid, los Comuns y Movimiento Sumar todavía no han designado a la persona que encabezará su candidatura en las generales de 2027.

Tampoco está decidida definitivamente la marca electoral ni la fórmula de integración con otras fuerzas actualmente presentes en el grupo parlamentario, como Compromís, Chunta Aragonesista o Més.

Parte de estas organizaciones tiene además otra prioridad inmediata: las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2027.

Podemos ha decidido no esperar.

Al presentar ya a Montero como aspirante, el partido de Ione Belarra consigue condicionar una negociación que, de otro modo, podría desarrollarse nuevamente bajo la iniciativa de Sumar.

Las encuestas explican la urgencia de la izquierda

El contexto demoscópico ayuda a entender la precipitación de los movimientos.

La última encuesta de 40dB. citada por la información sitúa a Podemos en el 2,8 % de intención de voto y a Sumar en el 5,7 %.

Separadas, ambas fuerzas pierden conjuntamente 3,8 puntos respecto al resultado obtenido por ese espacio político en 2023.

Son cifras especialmente problemáticas por el funcionamiento de la ley electoral española.

Una fragmentación del voto a la izquierda del PSOE puede resultar particularmente costosa en provincias pequeñas y medianas, donde se reparten pocos diputados. Dos candidaturas compitiendo por el mismo electorado pueden obtener conjuntamente un porcentaje apreciable y, sin embargo, quedarse sin representación en determinadas circunscripciones.

Eso convierte la discusión sobre una eventual candidatura conjunta en algo más que una batalla de nombres.

Podemos y Sumar tendrán que decidir si compiten entre ellos o encuentran una fórmula que evite dividir todavía más a un espacio electoral ya debilitado.

Montero recupera un discurso de ruptura con el «sistema»

La exministra aprovechó el acto para dibujar los principales ejes ideológicos con los que pretende presentarse a las elecciones.

Su programa político gira alrededor de redistribución de la riqueza, intervención sobre el precio de la vivienda, reducción de la jornada laboral, políticas climáticas y rechazo al incremento del gasto militar.

Montero presentó además su candidatura con un discurso abiertamente crítico con el modelo económico actual.

Según afirmó, «las reglas del sistema son un robo a la mayoría para que una minoría acumule».

La dirigente de Podemos considera que los cambios producidos desde el movimiento del 15-M y la posterior entrada de su partido en el Gobierno no han conseguido detener la concentración de riqueza.

Su conclusión es que ya no basta con modificar políticas concretas.

«Mi opinión es que el sistema es el que tiene que cambiar», defendió.

La propuesta recupera así buena parte del lenguaje con el que Podemos irrumpió en la política nacional hace más de una década.

«Vida solo hay una y planeta solo hay uno»

Una de las frases centrales del discurso condensó esa estrategia.

«Vida solo hay una y planeta solo hay uno, así que la política se tiene que dedicar a lo básico», afirmó Montero.

La candidata vinculó ese planteamiento con vivienda, empleo, cambio climático y gasto militar.

«No es ninguna locura decir que no nos podemos gastar un euro más en armas mientras tenemos a bomberos protegiendo nuestro país cobrando una miseria», sostuvo.

El planteamiento anticipa otro importante punto de fricción con el PSOE y con la política europea de defensa.

En un escenario internacional marcado por conflictos armados y por el debate sobre el refuerzo militar europeo, Podemos vuelve a situarse en una posición claramente crítica con el aumento del gasto en Defensa.

Montero pretende convertir esa oposición en uno de los elementos distintivos de su candidatura.

Vivienda y redistribución, los otros grandes ejes

La vivienda será previsiblemente otro de los asuntos centrales.

Montero defiende una mayor regulación de los precios, acompañada de políticas destinadas a redistribuir la riqueza y garantizar el acceso a una casa.

Su propuesta competirá con las políticas defendidas tanto por el PSOE como por Sumar y con el modelo liberalizador planteado por PP y Vox.

Será precisamente ahí donde la campaña podrá abandonar los grandes eslóganes y entrar en la discusión económica de fondo: qué medidas aumentan realmente la oferta, cómo afectan los controles de precios al mercado del alquiler y qué coste presupuestario tienen las políticas públicas de vivienda.

Son cuestiones que previsiblemente ocuparán un lugar central en las elecciones de 2027.

Belarra endurece el discurso contra el Supremo

Antes de la intervención de Montero, Ione Belarra protagonizó uno de los momentos políticamente más duros del acto al referirse a la controversia sobre la denominada Ley de Nietos.

La secretaria general de Podemos criticó la decisión cautelar del Tribunal Supremo relacionada con los efectos electorales de determinadas nacionalizaciones y afirmó:

«Somos un país de exiliados y a sus nietos les quieren negar el derecho al voto. Qué salvaje es el fascismo».

La expresión pertenece a la valoración política de Belarra.

La resolución del Supremo no puede equipararse jurídicamente a una sentencia definitiva que prive genéricamente de nacionalidad o sufragio a todos los beneficiarios de la Ley de Memoria Democrática. La controversia judicial deberá resolverse sobre el fondo y afecta a las garantías y efectos sobre el censo electoral.

Calificar la actuación judicial de «fascismo» eleva, en cualquier caso, la confrontación institucional en un momento en el que las relaciones entre determinados sectores políticos y la judicatura están especialmente tensionadas.

Podemos intenta recuperar la iniciativa perdida

La candidatura de Montero tiene también una lectura interna.

Podemos pasó de convertirse en uno de los grandes protagonistas de la política española a sufrir una profunda pérdida de representación y sucesivas rupturas dentro del espacio situado a la izquierda del PSOE.

La aparición de Sumar terminó de alterar ese equilibrio.

Ahora el partido intenta recuperar iniciativa utilizando una figura con enorme notoriedad pública y un perfil político claramente definido.

Irene Montero no parte como una candidata desconocida. Su etapa al frente del Ministerio de Igualdad la convirtió en una de las dirigentes más reconocibles y también más polarizadoras de la política española.

Esa notoriedad puede ayudar a Podemos a movilizar a su electorado más fiel, pero también constituye uno de los grandes interrogantes de su candidatura: si Montero puede ampliar el espacio electoral del partido más allá de su actual base o si su liderazgo consolidará fundamentalmente a los votantes ya convencidos.

Una batalla por decidir quién manda a la izquierda del PSOE

El anuncio de este sábado no convierte todavía a Irene Montero en candidata de toda la izquierda.

La convierte en aspirante de Podemos dispuesta a someterse a unas primarias abiertas y coloca sobre el resto de organizaciones una propuesta que tendrán que aceptar, negociar o rechazar.

Ahí reside la importancia política del movimiento.

Sumar todavía tiene que resolver su liderazgo. IU, Más Madrid y los Comuns tendrán que decidir qué arquitectura electoral prefieren. Las fuerzas territoriales harán sus propios cálculos después de las elecciones de mayo.

Mientras tanto, Podemos ya ha colocado un nombre sobre la mesa.

Con unas encuestas que sitúan a Podemos en el 2,8 % y Sumar en el 5,7 %, la izquierda alternativa al PSOE afronta una decisión que puede determinar buena parte de su futuro parlamentario: reunificarse bajo algún mecanismo compartido o volver a las urnas dividida.

Irene Montero acaba de lanzar su propuesta para resolver esa disputa: primarias abiertas y candidatura propia al liderazgo.

Ahora Sumar tendrá que mover ficha.

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