El telescopio James Webb ha detectado cientos de objetos rojos misteriosos en el universo temprano, cuya naturaleza podría alterar nuestra comprensión del cosmos y el origen de los primeros agujeros negros.
Misteriosos ‘puntos rojos’ en el universo primitivo
Durante sus recientes exploraciones del espacio profundo, el James Webb Space Telescope (JWST) ha identificado diminutos puntos rojizos que parecen existir dentro de los primeros 2 000 millones de años tras el Big Bang. Según un estudio publicado en The Astrophysical Journal, estos objetos podrían ser estrellas supermasivas primitivas, formadas casi exclusivamente por hidrógeno y helio, pertenecientes a la denominada Población III, la primera generación estelar del universo.
Inicialmente, varios equipos interpretaron estas fuentes como núcleos galácticos activos, regiones dominadas por agujeros negros que devoran materia y liberan energía. Sin embargo, la ausencia de rayos X y el tamaño extremadamente compacto de los objetos generaron dudas sobre esta hipótesis.
Estrellas gigantes como explicación alternativa
Los investigadores Devesh Nandal y Avi Loeb, del Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian, propusieron que algunos de estos puntos rojos podrían ser estrellas colosales que, al agotar su combustible nuclear, colapsan para formar agujeros negros supermasivos.
Estas estrellas podrían alcanzar decenas de miles hasta un millón de veces la masa del Sol, y sus espectros de luz coinciden con los observados en objetos detectados por el JWST, como MoM-BH-1* y The Cliff, reforzando la teoría de que los puntos rojos podrían esconder gigantes cósmicos aún activos.
La señal en forma de V que desconcierta a los científicos
Un detalle intrigante de estos objetos es una depresión en forma de V en su espectro luminoso. Mientras que estudios previos la atribuían al polvo interestelar, el nuevo modelo sugiere que la señal podría originarse directamente en la atmósfera de la estrella supermasiva, lo que apuntaría a fenómenos aún no comprendidos en la evolución estelar temprana.
Según Devesh Nandal, si estos puntos rojos no presentan líneas metálicas ni rayos X, “entonces hemos demostrado que tales estrellas podrían producir naturalmente las características observadas”, indicando que podríamos estar observando gigantes estelares activos y no restos muertos.
Debate abierto: ¿estrellas o agujeros negros enmascarados?
A pesar de la explicación de las estrellas supermasivas, el hallazgo genera más preguntas que respuestas. La vida de estas estrellas podría durar apenas 10 000 años, una fracción mínima del tiempo cósmico. Esto plantea un misterio: ¿cómo es posible que el James Webb haya detectado entre 400 y 500 de estos objetos en el universo primitivo? Algunos expertos mantienen que podrían ser agujeros negros ocultos por gas y polvo, lo que subraya la enorme complejidad y los desafíos de interpretar los datos del telescopio.
Este descubrimiento no solo desafía los modelos actuales de formación estelar, sino que también abre un debate sobre la naturaleza de los primeros objetos del cosmos, sus implicaciones para la evolución de galaxias y la existencia de agujeros negros supermasivos desde los inicios del universo.

