La derecha arrasa en Aragón y lo hace con un resultado que reconfigura por completo el mapa político de la comunidad. Las elecciones autonómicas adelantadas por Jorge Azcón no han dado al Partido Popular el margen de maniobra que buscaba, pero sí han confirmado un giro claro del electorado hacia posiciones conservadoras, con un Vox fortalecido como gran vencedor de la noche y un PSOE sumido en una de sus peores derrotas históricas.
El escrutinio deja un mensaje inequívoco: la derecha arrasa en Aragón, pero el liderazgo dentro de ese bloque se tensiona. El PP gana las elecciones, pero pierde dos escaños y queda más condicionado que nunca por Vox, que casi duplica sus resultados y se erige en árbitro imprescindible para la gobernabilidad.
Un PP ganador, pero más débil
El Partido Popular de Jorge Azcón obtiene 26 diputados, dos menos que en la anterior legislatura, y un 34% de los votos, lo que supone una bajada de un punto porcentual. Aunque sigue siendo la fuerza más votada y logra una amplia ventaja sobre el PSOE —diez puntos de diferencia—, el resultado dista mucho del objetivo que se marcó el presidente aragonés al adelantar los comicios.
Azcón aspiraba a reforzar su posición para gobernar con mayor autonomía tras el bloqueo presupuestario vivido con Vox. Sin embargo, la derecha arrasa en Aragón, pero lo hace desplazando el peso del bloque conservador hacia el partido de Santiago Abascal, lo que reduce el margen de negociación del PP.
En su discurso de la noche electoral, Azcón celebró la victoria y cargó duramente contra la candidata socialista, Pilar Alegría, a la que acusó de ser “la portavoz de las mentiras” y de haber obtenido “el peor resultado del PSOE”. Sin mencionar explícitamente a Vox, dejó claro que su prioridad inmediata será negociar para sacar adelante unos presupuestos.
Vox se dispara y decide el gobierno
La derecha arrasa en Aragón gracias al auge de Vox
Si hay un partido que puede celebrar sin matices es Vox. La formación pasa de 7 a 14 diputados y roza el 18% de los votos, convirtiéndose en el gran triunfador de la jornada. La derecha arrasa en Aragón en buena medida por el crecimiento del partido de Abascal, que se consolida como tercera fuerza y queda a solo cuatro escaños del PSOE.
Vox supera incluso a los socialistas en territorios clave como la ciudad de Teruel, donde logra un 23% de los votos frente al 17% del PSOE. En esa provincia, ambos partidos empatan a tres escaños, un dato simbólico que evidencia el desplome de la izquierda tradicional y el avance de la derecha más dura.
Con estos números, Santiago Abascal tendrá la última palabra sobre el futuro gobierno de Aragón. A diferencia de otros escenarios, Azcón necesita un sí explícito de Vox para la investidura, no le basta con una abstención, lo que previsiblemente encarecerá el pacto.
Hundimiento histórico del PSOE
Mientras la derecha arrasa en Aragón, el PSOE vive una auténtica debacle. El partido de Pilar Alegría pierde cinco diputados y se queda en 18 escaños, igualando su peor resultado histórico en la comunidad, registrado en 2015 con Javier Lambán, aunque ahora con un porcentaje aún menor, por debajo del 25%.
El PSOE no solo queda muy lejos del PP, sino peligrosamente cerca de Vox, lo que supone un golpe político y simbólico de gran calado. Aragón se convierte así en un nuevo ejemplo del desgaste del socialismo en territorios tradicionalmente competitivos.
Un Parlamento más reducido y más escorado a la derecha
El nuevo Parlamento aragonés estará menos fragmentado. Desaparecen fuerzas históricas como el PAR y Podemos, mientras que Chunta Aragonesista duplica representación, pasando de 3 a 6 diputados. Teruel Existe resiste, aunque pierde un escaño y se queda con dos, e Izquierda Unida mantiene un único representante.
En conjunto, la derecha arrasa en Aragón al sumar el 52% de los votos, un dato especialmente relevante en una comunidad caracterizada históricamente por la dispersión del voto y la necesidad de pactos complejos.
Pactos, exigencias y un escenario incierto
El resultado aboca inevitablemente a un pacto entre PP y Vox. La experiencia de Extremadura, donde las negociaciones están siendo tensas por las exigencias de Vox, planea sobre Aragón. Aunque existe buena sintonía personal entre Azcón, Alejandro Nolasco y Abascal, el contexto es distinto: el PP baja y Vox sube, lo que refuerza la posición negociadora de los de Abascal.
Todo indica que la derecha arrasa en Aragón, pero el precio político de esa victoria aún está por definirse. Consejerías, control de organismos públicos y medidas programáticas serán parte de una negociación que marcará no solo el futuro del gobierno aragonés, sino también el equilibrio interno del bloque conservador a nivel nacional.

