Debate político en Lugo: decisiones aplazadas y falta de liderazgo
El futuro de la estación de autobuses de Lugo volvió a evidenciar la fragmentación política en el Concello, con posturas enfrentadas entre PP, PSOE, BNG y la concejala no adscrita. El debate, reactivado a través de una moción del Partido Popular, puso sobre la mesa una realidad incómoda: no existe un consenso claro ni una hoja de ruta definida para uno de los espacios estratégicos de la ciudad.
La iniciativa del PP, liderada por Elena Candia, logró salir adelante con apoyos suficientes, lo que permitió no solo avanzar en el estudio de la propuesta del colectivo Lugo Monumental, sino también evidenciar las diferencias entre formaciones en torno al modelo urbano y la gestión institucional.
Posiciones enfrentadas: mantener, transformar o derribar el edificio
Uno de los puntos más controvertidos es el futuro del edificio actual, construido en los años 70. Las posturas están claramente diferenciadas:
- El PP defiende mantener el edificio y darle nuevos usos como espacios de coworking o actividades para colectivos.
- El PSOE propone un enfoque más técnico, condicionando cualquier decisión a un análisis estructural previo, aunque plantea integrar un intercambiador, zonas verdes y un modelo de movilidad más amplio.
- El BNG se muestra partidario de demoler la infraestructura, apostando por una renovación completa del entorno.
- La concejala no adscrita, María Reigosa, se inclina por conservar el edificio bajo el principio de que “el mejor residuo es el que no se genera”, promoviendo además un grupo de trabajo abierto a la ciudadanía.
Esta falta de consenso refleja, según observadores políticos, una ausencia de visión estratégica común que retrasa decisiones clave para el desarrollo urbano.
PSOE, BNG y PP: diferencias sobre el modelo de ciudad
Desde el PSOE, representado por Jorge Bustos, se planteó una propuesta que combina movilidad y urbanismo: mantener un apeadero para cercanías, crear un intercambiador con la futura intermodal y habilitar una gran zona verde que conecte espacios urbanos clave.
Además, se sugirió soterrar parte del tráfico en Cidade de Vigo para liberar superficie urbana, aunque el propio edil reconoció que “esto deben decidirlo los técnicos”, dejando entrever una cierta falta de concreción política.
Por su parte, el BNG, con Rubén Arroxo como figura destacada en el gobierno local, insiste en que la Xunta de Galicia debe liderar el proyecto, recordando que ya existía una propuesta en 2019 que no ha sido retomada con claridad.
El PP, en cambio, reclama que el Concello asuma un papel activo en la toma de decisiones, criticando la tendencia a delegar responsabilidades en otras administraciones.
La Xunta en el centro del debate institucional
Otro de los ejes de confrontación es el papel de la Xunta de Galicia. Mientras el BNG exige que lidere el proyecto, el PSOE insiste en que no puede eludir sus responsabilidades. El PP, aunque abierto a la colaboración, defiende que el Concello debe fijar una posición clara sobre el uso del espacio.
Este cruce de acusaciones pone de relieve un problema recurrente en la política gallega: la falta de coordinación entre administraciones, que acaba ralentizando proyectos clave para ciudades como Lugo.
Advertencias sobre un posible abandono prolongado
Arroxo alertó de un escenario preocupante: si el proyecto arranca, los plazos administrativos podrían dejar la estación inactiva durante al menos dos años, considerando redacción, licitación y ejecución.
El edil recordó precedentes como la antigua Residencia o la Tinería, donde los espacios permanecieron abandonados durante largos periodos. Esta advertencia refuerza la idea de que la inacción política puede traducirse en infraestructuras infrautilizadas durante años, con el consiguiente impacto urbano y económico.
Cambios en el PXOM: unanimidad en un punto clave
En contraste con el debate sobre la estación, el pleno sí alcanzó unanimidad en la modificación puntual número 5 del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM). A propuesta del PP, se introdujo un cambio para evitar que el Plan de Mobilidade (PMUS) prevalezca sobre el de ordenación.
Este ajuste busca dar mayor coherencia normativa, simplificar procedimientos y facilitar proyectos de rehabilitación, alineando el planeamiento urbano con criterios más flexibles y actuales.
Reconocimiento histórico y propuestas simbólicas
Otro asunto aprobado por unanimidad fue la solicitud para que el puente de As Saamasas lleve el nombre de Notario Vacas, en reconocimiento a su contribución a la ciudad.
Aunque el Gobierno central ya rechazó propuestas similares en el pasado, la corporación insiste en esta iniciativa y plantea incluso la instalación de un monolito conmemorativo, reforzando el valor simbólico de la infraestructura.
Conclusión: una ciudad atrapada entre decisiones pendientes
El debate sobre la estación de autobuses de Lugo evidencia una realidad incómoda: la falta de consenso político y la ausencia de liderazgo claro están retrasando decisiones fundamentales para el desarrollo urbano.
Mientras unos apuestan por conservar, otros por demoler y otros por redefinir, la ciudad sigue a la espera de una resolución que permita activar un espacio estratégico. La pregunta que queda en el aire es si Lugo podrá evitar repetir errores del pasado o si, una vez más, la indecisión institucional condenará un enclave clave a años de incertidumbre

