Aunque todos los equipos clientes reciben la misma unidad de potencia, Mercedes sigue sacando ventaja sobre sus rivales en la pista gracias al conocimiento de su propio motor, según apuntan responsables de la Fórmula 1.
El GP de Australia dejó diferencias claras
El estreno del reglamento 2026 mostraba que la unidad de potencia podía ser un factor clave, pero los resultados en Albert Park dejaron en evidencia que no es solo el motor lo que marca la diferencia.
- Aston Martin, con motor Honda, quedó rezagado por fiabilidad y prestaciones.
- Mercedes logró un doblete con George Russell y Marco Antonelli, mientras sus clientes no brillaron tanto: McLaren estuvo lejos del podio, y Alpine y Williams no destacaron en la zona media.
- Otros clientes como Racing Bulls (Red Bull-Ford), Haas (Ferrari) y Audi lograron mejores resultados con sus pilotos Gasly (10º), Albon (12º) y Sainz (15º).
Esto apunta a que el hardware es igual para todos, y la diferencia está en cómo se extraen las prestaciones.

La visión de los equipos clientes
James Vowles, jefe de Williams, explicó desde Melbourne:
“Lo que Mercedes hace con la unidad de potencia nos ha cogido por sorpresa. En clasificación vimos lo lejos que estamos en ritmo. Probablemente hay tres décimas de déficit en el motor. No tenemos las puertas abiertas, hay que encontrar esas prestaciones y depende de nosotros trabajarlo. Hay conocimientos que ellos tienen y nosotros no”.
Por su parte, Andrea Stella, desde McLaren, añadió:
“Ser un cliente no te hace ir por detrás, pero esto está relacionado con aprender a usar el hardware y encontrar la mejor manera de explotarlo. La gestión de la energía en una recta para tener máxima potencia en la siguiente es esencial en esta F1”.
El desafío de las próximas carreras
La necesidad de optimizar el uso del motor será clave, especialmente en circuitos con rectas largas, como el GP de China de este fin de semana, donde los Mercedes podrían volver a marcar la diferencia.
En 2014, equipos clientes de Mercedes también se beneficiaron de la superioridad de sus motores híbridos, pero ahora el reto recae en las escuderías: afinar la técnica para exprimir al máximo la unidad de potencia y no quedarse atrás frente a rivales como Red Bull-Ford o Ferrari.

