El veterano jugador argentino Miguel Lamperti ha lanzado una crítica directa al actual modelo competitivo del pádel profesional. En plena temporada de despedida, el popular “canoso” cuestiona un sistema que, según denuncia, obliga a muchos jugadores a viajar por el mundo para sumar puntos en el ranking incluso cuando eso implica perder dinero.
Una despedida cargada de reflexión
A sus 46 años, Miguel Lamperti afronta su última temporada como jugador profesional. Una retirada que marca el final de una de las trayectorias más carismáticas del pádel moderno.
Aunque su palmarés no está repleto de títulos o números uno, Lamperti ha logrado algo que pocos consiguen en el deporte: conectar profundamente con la afición. En países como Argentina, España o Italia, su figura es reconocida por el espectáculo que ofrece en pista y su cercanía con los seguidores.
Siempre dispuesto a firmar autógrafos o hacerse fotos con aficionados, el argentino se ha convertido en uno de los jugadores más queridos del circuito.
Críticas al sistema de ranking del pádel
Sin embargo, en esta etapa final de su carrera, Lamperti no ha evitado abordar uno de los debates más incómodos del pádel profesional: el sistema de puntos y torneos.
El jugador considera que el modelo actual no refleja realmente el nivel competitivo de los jugadores.
“No creo que el ranking sea verdadero. Un jugador top no puede dudar entre jugar Premier Padel o el circuito FIP.”
Según Lamperti, el problema principal es que muchos jugadores se ven obligados a disputar torneos con premios muy bajos simplemente para acumular puntos.
“Todos perdemos dinero porque los premios son casi nulos. Hoy se miran los puntos, aunque tengas que ir a Mongolia a jugar.”
Sus palabras ponen sobre la mesa una realidad que varios profesionales del circuito han señalado en privado: el crecimiento del pádel aún no ha conseguido equilibrar del todo el sistema económico para los jugadores fuera de la élite.
Un referente de la vieja escuela del pádel
Lamperti forma parte de lo que muchos consideran la “vieja escuela” del pádel profesional, una generación que ayudó a popularizar el deporte mucho antes del actual boom internacional.
El argentino recuerda que cuando comenzó su carrera ni siquiera imaginaba poder vivir del pádel.
“Cuando empecé jamás pensé que podría dedicarme a esto. Gracias a NOX lo conseguí.”
Aun así, reconoce que el deporte ha evolucionado enormemente en los últimos años.
“Me pone muy contento que hoy los jugadores cobren tanto y tengan mejores patrocinadores.”
Una carrera marcada por momentos difíciles
La trayectoria de Lamperti también estuvo cerca de terminar de forma dramática hace años tras un grave accidente en Brasil, un episodio que marcó profundamente su vida personal y deportiva.
Superar aquel momento fue uno de los grandes desafíos de su carrera, pero también reforzó su carácter y su relación con el deporte.
Desde entonces, el argentino ha seguido compitiendo con la misma energía que lo convirtió en uno de los jugadores más reconocibles del circuito.
El futuro tras colgar la pala
En su último año como profesional, Lamperti ya empieza a pensar en la vida después del pádel.
Durante una conversación en el restaurante Villacañada 2 de Majadahonda, uno de sus lugares habituales, el jugador repasó su trayectoria, sus momentos más difíciles y los proyectos que podrían llegar tras su retirada.
Aunque aún no ha detallado sus planes concretos, todo apunta a que seguirá vinculado al pádel, un deporte que le ha dado reconocimiento internacional y una relación única con los aficionados.
Porque si algo ha dejado claro Miguel Lamperti durante más de dos décadas de carrera es que, más allá de los títulos, su verdadero legado está en la conexión con el público y en haber convertido cada partido en un espectáculo.

