El sorteo de las semifinales de la Copa del Rey 2025-26 celebrado este viernes 6 de febrero ha desatado reacciones y análisis en el fútbol español, especialmente entre los aficionados del Atlético de Madrid y del FC Barcelona. La gran sorpresa vino de la mano de Milinko Pantić, leyenda rojiblanca invitada como mano inocente en el bombo, cuya reacción al conocer que el sorteo había emparejado a su antiguo club con el conjunto catalán ha sido motivo de debate.
El sorteo, celebrado en el Salón de Actos Luis Aragonés de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, sentenció que las semifinales se disputarán a doble partido: la ida entre el 10 y el 12 de febrero, y la vuelta entre el 4 y el 6 de marzo. El Atlético recibirá primero al Barça en el Ciudad de Madrid Cívitas Metropolitano, y después viajará al Spotify Camp Nou para la vuelta.
Un sorteo con historia: la figura de Pantić
Milinko Pantić, centrocampista serbio que jugó en el Atlético de Madrid entre 1995 y 1998, es un nombre imborrable para los colchoneros. Fue pieza decisiva en la temporada en que el equipo rojiblanco conquistó el doblete de Liga y Copa del Rey en 1996, marcando el gol de la victoria en la final de Copa frente al Barcelona en Zaragoza.
Su presencia en el sorteo no fue casual: como figura histórica del club, su papel como “mano inocente” debía aportar un toque simbólico. Sin embargo, su reacción al sacar la bola con el nombre del Barcelona —el rival más incómodo para muchos seguidores rojiblancos— dejó claro que incluso los antiguos héroes pueden sorprenderse ante la frialdad de un sorteo. Dio la sensación de una mezcla de sorpresa y resignación, una expresión que no ha pasado desapercibida entre la afición y la prensa deportiva.
El contexto competitivo de la Copa del Rey 2025-26
La edición 124ª de la Copa del Rey MAPFRE ha sido altamente competitiva, con 125 equipos inscritos y eliminatorias intensas desde las fases iniciales. Barcelona, los vigentes campeones tras ganar la final del año pasado (victoria 3-2 sobre el Real Madrid), han vuelto a mostrar su buen momento, superando al Albacete en cuartos de final para asegurar su plaza entre los cuatro mejores.
Del otro lado, el Atlético de Madrid también llegó con autoridad a esta fase tras una contundente victoria por 5-0 frente al Real Betis en cuartos, con la actuación destacada de jugadores como Ademola Lookman, que debutó con gol y asistencia.
¿Por qué genera tanta conversación este cruce?
El enfrentamiento entre Atlético y Barcelona no es uno más. Se trata de dos de los clubes más laureados del fútbol español, con historias de rivalidad y encuentros clásicos que siempre generan expectación. El Barça, que domina históricamente el palmarés nacional, y el Atlético, que en los últimos años ha roto la hegemonía de los grandes con títulos y actuaciones destacadas, llevan décadas protagonizando duelos tácticos intensos.
La Copa del Rey, además, añade una dosis extra de dramatismo al tratarse de una eliminatoria a doble partido, donde el factor estadios (primero el Metropolitano, luego el Camp Nou) puede influir en el resultado final.
Para los colchoneros, el sorteo ha supuesto una mezcla de ilusión y motivo de preocupación: ilusión porque volverán a medir fuerzas con el rival habitual y con posibilidad real de clasificarse para una final que está programada para abril en el estadio de La Cartuja en Sevilla, y preocupación por tener que superar a un Barça que parece sólido en todas sus líneas.
Análisis deportivo de la eliminatoria
Desde el punto de vista táctico, este Atlético-Barcelona es un choque de estilos. El equipo rojiblanco, bajo la dirección de Diego Simeone, prioriza orden defensivo, intensidad física y transiciones rápidas. Su contundente resultado contra el Betis demuestra que, cuando encuentra el equilibrio ofensivo-defensivo, puede ser una amenaza importante incluso para equipos de mayor presupuesto.
Por su parte, el Barcelona recupera sensaciones como campeón vigente de Copa y muestra una plantilla con protagonismo de jóvenes talentos y piezas experimentadas. Aunque su preparación también está marcada por la gestión de lesiones (el brasileño Raphinha, por ejemplo, estará próximo a su regreso), el equipo azulgrana ha demostrado creatividad y eficacia ofensiva que pueden desequilibrar la eliminatoria.
Consecuencias y debate
No solo es el cruce en sí lo que genera debate, sino también lo que simboliza en términos de rivalidad histórica y aspiraciones contemporáneas de los clubes. Un Atlético-Barça en semifinales abre múltiples narrativas: desde si el Atlético puede finalmente destronar al Barcelona en una competición copera, hasta si los cambios generacionales en ambos equipos alterarán la lógica tradicional de estos choques.
Además, la figura de Pantić ha añadido un elemento emocional: su rol en el bombo ha recordado a muchos seguidores colchoneros aquella copa 1996 que marcó una época dorada. Su gesto al ver el emparejamiento ha sido interpretado tanto como un guiño al destino como una muestra de respeto competitivo hacia un rival histórico.
En definitiva, este sorteo no solo define una eliminatoria, sino que simboliza el pulso continuo entre dos gigantes del fútbol español, con historia, rivalidad y mucha tensión por decidir quién continúa soñando con la final de la Copa del Rey 2026.

