El gran proyecto urbanístico que cambiará A Coruña
El proyecto de Monte Mero, promovido por la Xunta de Galicia, se ha convertido en una de las actuaciones urbanísticas más ambiciosas de las próximas décadas en A Coruña.
El plan contempla la construcción de 4 256 viviendas, en su mayoría en formato de bloques colectivos, junto a una menor proporción de viviendas unifamiliares. Según las estimaciones oficiales, este nuevo barrio podrá albergar a alrededor de 13 000 nuevos vecinos, lo que supondrá una transformación estructural del norte de la ciudad.
Sin embargo, más allá del volumen residencial, el proyecto ya genera controversia por su impacto directo en la movilidad urbana y la presión sobre infraestructuras ya saturadas.
El acceso clave: Alfonso Molina como punto crítico
Uno de los elementos más sensibles del plan es el nuevo sistema de accesos, especialmente el que conectará Monte Mero con la principal vía de entrada y salida de la ciudad: la avenida de Alfonso Molina (AC-11).
Según la documentación del proyecto, la conexión se realizará mediante un ramal específico que partirá de la autovía a la altura de la antigua Fábrica de Armas.
Este acceso discurrirá al norte del ramal de la AP-9 y contará con una configuración de un solo sentido y un único carril, funcionando tanto de entrada como de salida.
Una solución que, sobre el papel, busca optimizar el flujo, pero que ya despierta dudas entre expertos en movilidad por su capacidad real ante el aumento previsto de tráfico.
Previsión de tráfico: hasta 1 600 vehículos por hora
El propio Ejecutivo autonómico estima que esta conexión soportará intensidades de tráfico de entre 1 300 y 1 600 vehículos por hora, una cifra significativa que refuerza la preocupación sobre posibles cuellos de botella en la zona.
El diseño prevé que el ramal desemboque en una rotonda central, que funcionará como nodo de redistribución del tráfico dentro del nuevo barrio.
De hecho, los técnicos del proyecto ya han señalado este punto como el de mayor carga circulatoria de toda la actuación urbanística, lo que evidencia el reto que supondrá absorber la movilidad del futuro desarrollo.
Tres accesos para un nuevo barrio de gran escala
El plan de la Xunta no se limita al acceso desde Alfonso Molina. El estudio de movilidad contempla tres entradas principales:
- Conexión desde la AC-11 (Alfonso Molina) mediante el nuevo ramal.
- Acceso desde la carretera de Eirís, también mediante una glorieta.
- Entrada adicional desde el entorno de Xuxán, destinada a reforzar la conexión del área.
Estas infraestructuras buscan integrar Monte Mero en la red viaria existente, pero también evidencian la complejidad de encajar un desarrollo de esta magnitud en un entorno urbano ya tensionado.
Un proyecto que reabre el debate sobre la planificación urbana
El macroproyecto de Monte Mero no solo supone una apuesta por la vivienda en A Coruña, sino que reaviva el debate sobre la capacidad real de la ciudad para absorber crecimiento residencial sin colapsar sus accesos.
Vecinos de áreas próximas como Xuxán llevan años reclamando mejoras de conexión con Alfonso Molina, una demanda que este proyecto pretende atender parcialmente.
Sin embargo, surgen interrogantes inevitables:
¿Está preparada la infraestructura actual para soportar la llegada de 13 000 nuevos residentes?
¿Se están anticipando suficientemente los problemas de congestión en una de las arterias más saturadas de Galicia?
Un desarrollo con impacto estructural en la ciudad
El proyecto de Monte Mero no es una actuación menor. Su dimensión implica:
- Más de 4 200 viviendas nuevas
- Hasta 13 000 habitantes adicionales
- Un coste estimado de decenas de millones de euros en infraestructuras asociadas
- Reconfiguración del tráfico en el norte de A Coruña
Todo ello convierte esta operación en un elemento clave del futuro urbanístico de la ciudad, pero también en un foco de debate político y social.
Conclusión: entre la expansión y el riesgo de colapso
El desarrollo de Monte Mero representa una apuesta clara por ampliar el parque de vivienda en A Coruña, pero también abre la puerta a un escenario de alta presión sobre Alfonso Molina y su entorno viario.
La gran incógnita es si las soluciones planteadas serán suficientes o si, por el contrario, la ciudad asistirá a un nuevo episodio de saturación urbana en uno de sus principales accesos.
¿Es este el modelo de crecimiento que necesita A Coruña o un riesgo de colapso anunciado?

