Lo que debía ser una antesala vibrante de uno de los torneos más exóticos del circuito ha terminado dejando una imagen preocupante. Partidos de gran nivel… jugados prácticamente en silencio.
Las previas del NewGiza P2, conocido como el “torneo de los faraones”, están a punto de concluir tras un fin de semana intenso en Egipto. Sin embargo, más allá de los resultados deportivos, hay un dato que ha encendido las alarmas: la escasa asistencia de público, que contrasta con la ambición internacional del circuito.
Alto nivel deportivo… sin espectadores
Durante las dos primeras jornadas de competición, tanto el cuadro masculino como el femenino han ofrecido partidos de gran calidad, dominio claro de favoritas y duelos muy disputados. Pero todo ello se ha desarrollado ante gradas prácticamente vacías, una imagen difícil de justificar en un circuito que aspira a expandirse globalmente.
Este contraste vuelve a abrir el debate sobre la estrategia de internacionalización del pádel:
¿tiene sentido llevar torneos a mercados donde aún no existe una base sólida de aficionados?
Dominio aplastante en el cuadro femenino
En el apartado femenino, la jornada dominical dejó una clara evidencia: la enorme diferencia de nivel entre favoritas y parejas locales o emergentes.
Algunos resultados hablan por sí solos:
- Eugenia Guimet y Sara Foguer firmaron un contundente 6-0 y 6-0 ante Nour Faidallah y Rodayna Fathy.
- Rebeca López y Anna Ortiz dominaron con un claro 6-1 y 6-0 frente a Jessica Lucinda Palma y Yoshino Jushima.
- Victoria Kurz y Natividad López repitieron la fórmula del doble rosco (6-0 y 6-0) ante las locales Noha Amr y Nour Ramy.
La tónica general fue la misma en el resto de encuentros:
- Alba Vázquez y Martina Vera vencieron con solvencia (6-2 y 6-3) a las portuguesas Mafalda Marqués Fernandes y Alexandra Silva.
- Daiara Valenzuela y Raquel Piltcher superaron por 6-0 y 6-2 a Paloma Albornoz y Laura Buteau.
- Lucía Pérez Parra y Catherine Rose cerraron la jornada con un claro 6-1 y 6-0.
Estos resultados reflejan un problema estructural: la falta de competitividad en determinadas fases del circuito, especialmente cuando se intenta abrir mercado en regiones donde el pádel aún está en desarrollo.
Más igualdad en el cuadro masculino
En contraste, el cuadro masculino ofreció momentos de mayor tensión competitiva, aunque también con diferencias notables en varios enfrentamientos.
Uno de los partidos más destacados fue el de Miguel Morales y Jordi Casanova, quienes necesitaron tres sets y dos tie breaks para imponerse a Henrique Barbosa y Mateo Conte (6-7, 7-6 y 6-2), mostrando que aún existe margen para la sorpresa.
También destacó el ajustado triunfo de los franceses Johan Bergeon y Timeo Fonteny, que vencieron por 6-4 y 7-6 a los españoles Karlos Rodríguez y Alejandro García.
En otros encuentros, la superioridad fue mucho más evidente:
- Enzo Jensen y Luis Hernández dominaron por 6-0 y 6-3.
- Fede Mouriño y Alami Mohamed ganaron con solvencia (6-1 y 6-3).
- Ferrán Insa y A. Roglán resolvieron sin complicaciones (6-1 y 6-2).
- Miguel Lamperti y Martín Abud firmaron un sólido 6-3 y 6-4.
Especial mención merece el regreso de Javier Redondo, quien volvió a competir tras un largo tiempo fuera, aunque sin poder evitar la derrota junto a Mehdi Elloumi ante los portugueses Pedro Araújo y Pedro Graca (6-1 y 7-5).
Internacionalización vs realidad: un modelo en cuestión
El caso de NewGiza pone sobre la mesa una cuestión incómoda para el pádel profesional:
la expansión internacional no siempre va acompañada de éxito real en términos de afición.
Llevar torneos a destinos exóticos puede ser atractivo desde el punto de vista comercial o institucional, pero si no hay público, el producto pierde fuerza. La imagen de pistas de alto nivel sin espectadores puede terminar perjudicando más que beneficiando al deporte.
España, donde el pádel cuenta con una base sólida y consolidada, contrasta con escenarios como este, donde aún queda un largo camino por recorrer.
El desenlace de las previas y un mensaje claro
A medida que las previas del NewGiza P2 encaran su recta final, los focos deberían estar en quién logra el pase al cuadro principal. Sin embargo, la realidad ha desplazado la atención hacia otro problema más profundo: la desconexión entre espectáculo y público.
El pádel sigue creciendo, sí, pero no de forma homogénea. Y forzar su expansión puede tener consecuencias.
Porque el verdadero éxito de un deporte no se mide solo en torneos internacionales, sino en algo mucho más básico:
las gradas llenas y el interés real de la gente.
¿Está el pádel creciendo de forma sostenible o se está inflando una burbuja internacional sin base sólida?
Consulta nuestra sección de noticias de pádel.

