El tenista asturiano Pablo Carreño vuelve a la segunda semana de un Grand Slam tras cuatro años y confiesa que su regreso en Roland Garros es “un premio” después de momentos muy duros.
El español Pablo Carreño ha vuelto a sonreír en el escenario grande del tenis mundial. Tras superar al argentino Thiago Agustín Tirante en la tercera ronda de Roland Garros 2026, el asturiano ha regresado a los octavos de final de un Grand Slam, algo que no conseguía desde hace cuatro años.
Visiblemente emocionado ante los medios, Carreño no solo valoró su rendimiento en pista, sino también el profundo componente personal de su regreso.
“He hecho un partido prácticamente perfecto”
El tenista español se mostró satisfecho con su nivel de juego y con la estrategia planteada ante un rival complicado.
“He hecho un partido prácticamente perfecto. Sabía que tenía que ser agresivo porque si no él me iba a mover mucho”, explicó Carreño, que destacó la importancia de imponer su ritmo desde el inicio.
Aunque reconoció un bajón físico en el tercer set, aseguró haber recuperado la intensidad en el cuarto para cerrar un triunfo muy trabajado.
El calor y unas condiciones “extrañas” en París
Carreño también analizó unas condiciones climáticas cambiantes en la capital francesa, donde el calor y la humedad jugaron un papel importante.
“La pista parecía una piscina, estaba súper húmeda”, llegó a comentar, sorprendiendo con una descripción muy gráfica del estado de la superficie.
El asturiano explicó que el bote y la velocidad de la bola variaron durante el encuentro, aunque terminó adaptándose mejor con el paso de los juegos.
“Volver a esta segunda semana es un premio”
Más allá del resultado deportivo, Carreño puso el foco en el significado emocional de su regreso a la élite.
“Me siento muy orgulloso. Tengo que tomarlo como un premio”, afirmó el jugador, que ha pasado por lesiones y largos periodos de recuperación en los últimos años.
El momento más emotivo llegó al relatar lo vivido tras el partido:
“Terminar viendo un vídeo de mi hijo con una raqueta viéndome jugar… eso hace que merezca la pena todo lo que he sufrido”.
Un regreso construido desde la paciencia
Carreño explicó que su objetivo inicial tras la lesión no era volver a competir al máximo nivel, sino simplemente recuperar sensaciones y volver a disfrutar del tenis.
“Cuando volví no pensaba en llegar a una segunda semana de Grand Slam”, reconoció, subrayando que su prioridad era dejar atrás el dolor en el codo.
El asturiano también confirmó que el hombro no le ha dado problemas durante el torneo, un factor clave en su rendimiento actual.
Una mirada a la nueva generación del tenis
El español también reflexionó sobre el crecimiento de los jóvenes en el circuito ATP, destacando su potencia y ambición.
“Vienen con muchísimas ganas, mucha potencia y juegan muy alegres”, señaló, en contraste con una generación más veterana que, según él, ya empieza a “pedir la hora”.
Un premio más que una oportunidad
Carreño cerró su comparecencia con una idea clara: su regreso a los octavos de final no es una obligación ni una presión, sino una recompensa.
“Esto es sobre todo un premio”, insistió, dejando una de las frases más significativas de su jornada en París.
