Los recientes estudios sobre nutrición sugieren que el orden en que se consumen los alimentos puede alterar significativamente los niveles de glucosa en sangre. La secuenciación de comidas propone iniciar con alimentos ricos en fibra, como verduras, seguido de proteínas y grasas, dejando los carbohidratos y azúcares para el final. Esta estrategia puede reducir los picos de glucosa en hasta un 73% y los de insulina en un 48%. La bioquímica Jessie Inchauspé ha popularizado esta idea en su libro «La revolución de la glucosa».
La razón detrás de esta recomendación radica en la fisiología digestiva. Comenzar con verduras crea una barrera, lo que ralentiza la absorción de azúcares cuando se consumen posteriormente. En contraste, si se ingieren almidones al inicio, se generan picos bruscos en la glucosa, lo que puede resultar en altas liberaciones de insulina.
Una revisión de 11 estudios publicada en 2023 muestra que aquellos que reservan los carbohidratos para el final presentan niveles de azúcar en sangre más bajos, especialmente en individuos con prediabetes, donde se registraron reducciones de hasta un 46% en los picos glucémicos.
Además, el inicio con alimentos ricos en fibra puede aumentar la saciedad, lo que contribuye a una menor ingesta calórica total. Al evitar fluctuaciones bruscas en los niveles de azúcar, se pueden también reducir los antojos de dulces.
El siguiente paso aconsejado incluye el consumo de proteínas y grasas saludables antes de pasar a los carbohidratos. Esto no solo contribuye a una energía más sostenida, sino que también protege el páncreas.
Reducir los picos de azúcar es relevante no solo para personas con diabetes; también se asocia con la disminución de la inflamación y el control del aumento de grasa abdominal. Alterar el orden de consumo de los alimentos, por lo tanto, se presenta como una opción práctica y respaldada por investigación científica para mejorar la salud metabólica sin restringir alimentos.

