La fiebre es un signo que alerta a los organismos ante infecciones. Muchas personas observan que, durante el día, los síntomas parecen moderarse, pero al caer la noche, la temperatura corporal comienza a ascender. Este fenómeno tiene una explicación científica relacionada con la función del hipotálamo en el cerebro humano.
El hipotálamo es una región cerebral que actúa como regulador de funciones vitales, incluida la temperatura corporal. En condiciones normales, el cuerpo mantiene su temperatura entre los **35 °C** y **37 °C**. Sin embargo, cuando el organismo detecta una infección, el hipotálamo reajusta la temperatura a un nivel más alto para ayudar en la defensa del cuerpo.
La fiebre suele alcanzar su pico en horario nocturno debido a los ritmos biológicos internos del cuerpo, conocidos como ritmo circadiano, el cual influye en la temperatura corporal a lo largo del día. Normalmente, la temperatura corporal es más baja entre las **2 a 4 de la mañana** y más alta entre las **18 y las 22 horas**. Esta variación térmica, que puede ser de **0,4 a 0,6 grados**, se combina con la fiebre provocada por infecciones, resultando en temperaturas más elevadas durante la noche.
Durante la noche, el cuerpo disminuye la actividad física, lo que permite que la energía se concentre en el sistema inmunitario. Esto intensifica la respuesta a infecciones y eleva la temperatura. Además, la producción nocturna de **cortisol**, que tiene efectos antiinflamatorios, disminuye, permitiendo que las citocinas, que son responsables de la fiebre, actúen con mayor libertad.
Otros factores que contribuyen a este aumento de temperatura nocturno incluyen una menor distracción ante estímulos externos, la redistribución del calor en el cuerpo y el uso de mantas o ropa de cama que pueden dificultar la disipación del calor.
Es importante recordar que la fiebre es una respuesta natural del cuerpo ante amenazas, aunque un aumento significativo de la temperatura, superior a **37,7 °C** (medidos en la axila), requiere atención médica, especialmente si se acompaña de otros síntomas graves. En la mayoría de los casos, el aumento de fiebre durante la noche resulta de la interacción entre el ritmo circadiano y la respuesta inmunitaria.

