La abstención del PSOE y de los concejales no adscritos deja a la alcaldesa nacionalista sin respaldo, mientras el PP anuncia rechazo firme. Los presupuestos podrían retrasarse hasta mayo.
El bloque de oposición deja a la alcaldesa sin apoyos
La alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín (BNG), se enfrenta a un escenario crítico: tendrá que vincular la aprobación del presupuesto municipal 2026 a una cuestión de confianza, tras perder el respaldo que socialistas y no adscritos le habían concedido en ejercicios anteriores.
La ruptura era previsible después de que las negociaciones para pactar las cuentas fracasasen y el ejecutivo presentara el proyecto presupuestario de forma unilateral ante la Xunta de Gobierno. Tanto el PSOE como los no adscritos habían anticipado su postura en las últimas semanas, pero la confirmación llegó tras la reunión de la comisión de Facenda el martes, que dictaminó el proyecto para su debate plenario.
Abstenciones y rechazo marcan el camino
El PSOE, liderado por Sindo Guinarte, y los no adscritos, que suman 2 y 4 concejales respectivamente, han decidido abstenerse de apoyar las cuentas. Por su parte, el PP, con 11 ediles, mantiene su rechazo, como ya había señalado su portavoz Borja Verea, quien subraya que no respaldarán “un gobierno con el que no comparten nada” y que el proyecto no refleja su modelo de ciudad.
Con este escenario, la minoría de gobierno —formada por 6 concejales del BNG y 2 de Compostela Aberta— no podría sacar adelante las cuentas sin recurrir a la cuestión de confianza, aunque la oposición descarta convertir este conflicto en una moción de censura. En caso de no obtener apoyo, el presupuesto se aprobará automáticamente tras un mes, siempre que no se plantee ninguna alternativa de gobierno.
Críticas a la planificación y previsiones “irreales”
El PSOE y los no adscritos justifican su abstención por la falta de reflejo de sus demandas en las cuentas y por la falta de rigor en las previsiones de ingresos, especialmente los más de 5 millones de euros en multas de tráfico, así como la reducción del 50 % en inversiones.
Asimismo, critican que el presupuesto incluye gasto excesivo en estudios, protocolo y publicidad, mientras áreas como parques infantiles reciben solo 120 000 euros, muy por debajo de lo planteado en negociaciones previas. También cuestionan la previsión de fondos para la empresa pública de vivienda y los proyectos financiados por los fondos Next Generation, que podrían verse comprometidos por la planificación insuficiente.
Por su parte, el gobierno de Sanmartín califica estas objeciones como un “puro tacticismo electoral”, asegurando que no existen motivos objetivos para que se rechacen las cuentas.
Calendario de aprobación retrasado hasta mayo
El pleno del presupuesto se celebrará el próximo 25 de marzo. Si la cuestión de confianza no supera el respaldo necesario, se abrirá un plazo de un mes antes de que las cuentas queden aprobadas de forma inicial. Tras esta fase, se expondrán al público por 15 días hábiles, lo que sitúa la aprobación definitiva no antes de la segunda quincena de mayo, salvo alegaciones que podrían extender el calendario.
La oposición se desliga de la demora y responsabiliza directamente a la alcaldesa por presentar el proyecto “fuera de tiempo y forma”. Los concejales critican la sobreestimación de ingresos y la caída drástica de inversiones, asegurando que el gobierno bipartito es el único culpable del retraso.

