El ministro de Transportes acusa al presidente de la CIAF de generar confusión y cuestiona que un órgano investigador “entre en el debate público” sobre la renovación de la línea Madrid-Sevilla tras el accidente de Adamuz.


Choque frontal entre Transportes y la CIAF

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha cargado duramente contra el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el ingeniero Iñaki Barrón, por desafiar públicamente la versión oficial del Gobierno sobre la supuesta renovación integral de la línea Madrid–Sevilla.

Desde la sala de prensa de la Moncloa, Puente reprochó a Barrón haber expresado su “sorpresa” por el hecho de que la línea no haya sido renovada completamente tras 30 años de servicio, unas declaraciones que han generado malestar en el Ejecutivo en plena crisis por la gestión ferroviaria.


“No debería entrar en este debate”

Puente fue explícito al cuestionar el papel del presidente de la CIAF:

“Uno de los problemas de que el presidente del organismo que investiga el accidente haga manifestaciones públicas es que nos obliga a entrar en un debate en el que no deberíamos estar”, afirmó.

El ministro acusó a Barrón de mostrarse sorprendido por información que, según él, está disponible públicamente y es fácilmente accesible para cualquier experto del sector ferroviario.


La defensa de la “renovación integral”

Puente insistió en que la renovación de la vía sí fue integral, apoyándose en los datos del portal de contratación de Adif:

“Para saber lo que se ha hecho en esa línea basta con entrar en el portal de contratación de Adif”, recalcó.

Tras verse obligado días atrás a matizar sus declaraciones iniciales —después de difundirse imágenes de carriles datados en 1989—, el ministro defiende ahora que una renovación integral no implica sustituir todos los elementos, sino actuar “de extremo a extremo” manteniendo parte del material original, algo que considera irrelevante desde el punto de vista de la seguridad.


Seguridad, investigación y contradicciones

Pese a que la investigación del accidente de Adamuz está aún en una fase inicial, Puente afirmó que la antigüedad de ciertos tramos no tuvo ninguna incidencia en el siniestro.

“Cualquier disquisición sobre la renovación o no de unos carriles es intrascendente desde el punto de vista de la seguridad”, sostuvo.

Una afirmación que ha generado críticas, al producirse antes de que la investigación técnica haya concluido.


Indemnizaciones y control de daños

En su cuarta rueda de prensa desde el accidente, Puente anunció indemnizaciones de 210 000 euros por cada fallecido, dentro de un paquete de ayudas que alcanzará los 20 millones de euros en tres meses.

El ministro prometió pagos únicos, exentos de impuestos, y aseguró que el Gobierno no permitirá que se repita una situación como la de Angrois, donde las víctimas tardaron años en ser indemnizadas.


“Errores” y presión política

Puente reconoció haber cometido “errores” en sus explicaciones públicas, alegando que no es ingeniero y que depende de información técnica de terceros. También corrigió datos clave, como la fecha de la última auscultación de la vía, inicialmente situada en noviembre y después rectificada a septiembre.

“Si cometo un error pediré disculpas”, afirmó, negando cualquier intento de ocultación.

Pese a los ceses recientes en Adif y Rodalies, el ministro aseguró que no se plantea más destituciones, mientras continúa el cerco político y mediático sobre su gestión.


Un pulso institucional incómodo

El choque entre Puente y el presidente de la CIAF deja al descubierto una tensión institucional inédita, en la que el Gobierno cuestiona implícitamente al órgano encargado de investigar el accidente, mientras este pone en duda el relato oficial.

¿Estamos ante un ejercicio de transparencia o ante un intento de blindar la versión del Ejecutivo antes de que la investigación técnica hable?

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