La institución provincial destina 600 000 euros a proyectos sociales, una cifra sin precedentes que refuerza el papel de las entidades asistenciales frente a los crecientes desafíos sociales en la provincia.
Mientras muchas administraciones multiplican el gasto burocrático, la Diputación de Ourense presume de dirigir más recursos directamente a quienes trabajan sobre el terreno. La institución provincial ha anunciado una inversión histórica destinada al tercer sector, consolidando una estrategia que busca reforzar la atención a los colectivos más vulnerables y fortalecer la red asistencial que opera en el ámbito rural ourensano.
La mayor inversión social de la historia de la Diputación
El presidente de la Diputación de Ourense, Luis Menor, anunció la resolución de la convocatoria de subvenciones correspondiente a 2026 durante un encuentro organizado por el área de Benestar en el Centro Cultural Marcos Valcárcel.
La convocatoria alcanza una cifra récord de 600 000 euros, lo que supone un incremento superior al 70 % respecto al ejercicio anterior. Según los datos facilitados por la institución provincial, la financiación permitirá respaldar 58 proyectos sociales, atendiendo al 95 % de las solicitudes presentadas.
Durante su intervención, Menor destacó que se trata de “la mayor aportación económica realizada nunca por la Diputación de Ourense al tercer sector”, subrayando además la rapidez con la que se resolvió el procedimiento administrativo tras la publicación de las bases.
El papel clave de las entidades sociales
El encuentro reunió a cerca de una treintena de asociaciones y organizaciones sociales de carácter rural. El objetivo fue visibilizar el trabajo que realizan estas entidades, compartir experiencias y reforzar la colaboración entre la administración y el tejido asociativo.
La importancia de estas organizaciones resulta especialmente relevante en una provincia marcada por el envejecimiento poblacional, la dispersión geográfica y la necesidad de garantizar servicios básicos en numerosos municipios.
En este contexto, la Diputación considera que el apoyo al tercer sector constituye una herramienta fundamental para complementar la acción pública y llegar allí donde las administraciones encuentran mayores dificultades operativas.
Cómo se repartirán los 600 000 euros
Las ayudas se distribuyen en tres grandes líneas de actuación:
Atención a personas con adicciones y exclusión severa
La primera línea financiará 10 proyectos relacionados con plazas residenciales para personas con problemas de adicciones, situaciones de exclusión social grave y atención a necesidades básicas.
Apoyo a enfermos crónicos y colectivos vulnerables
La segunda línea concentra la mayor parte de las iniciativas subvencionadas, con 47 proyectos destinados a personas con enfermedades crónicas o en situación de especial vulnerabilidad.
Sensibilización y educación inclusiva
La tercera línea permitirá sufragar 4 proyectos centrados en la sensibilización social y la promoción de una educación más inclusiva.
Más financiación para los proyectos mejor valorados
Uno de los aspectos más destacados de la convocatoria es que 32 proyectos recibirán el 100 % de la financiación solicitada.
Dentro de este grupo figuran:
- 23 proyectos considerados esenciales, al solicitar menos de 10 000 euros.
- 9 proyectos catalogados como excelentes, tras superar los 90 puntos en la evaluación técnica.
Las restantes 26 entidades beneficiarias recibirán cantidades superiores a los 10 000 euros, determinadas en función de la puntuación obtenida por cada iniciativa durante el proceso de valoración.
Una apuesta política por la gestión cercana
La Diputación defiende que esta línea de ayudas responde a una filosofía de gestión centrada en la proximidad y en la colaboración con quienes desarrollan una labor diaria de asistencia social.
Luis Menor insistió en que los recursos públicos generan un mayor impacto cuando llegan directamente a profesionales, voluntarios y organizaciones que conocen de primera mano las necesidades reales de cada territorio.
“No hay mejor forma de invertir estos recursos que poniéndolos en manos de las entidades, sus profesionales y sus voluntarios”, afirmó el presidente provincial.
Un modelo que gana peso en el debate sobre el gasto público
El aumento de la financiación abre también un debate sobre el papel que deben desempeñar las administraciones en materia social. Mientras algunas corrientes defienden una expansión constante de las estructuras públicas, otros sectores consideran que las entidades sociales ofrecen una gestión más cercana, eficiente y adaptada a las necesidades de los ciudadanos.
La decisión de la Diputación de Ourense de elevar un 70 % la dotación económica destinada al tercer sector refuerza precisamente esta segunda visión, apostando por organizaciones que trabajan directamente con los colectivos más vulnerables y que, en muchos casos, constituyen el principal apoyo para cientos de familias de la provincia.
¿Estamos ante un modelo de colaboración público-social más eficaz que las tradicionales estructuras administrativas o simplemente frente a una medida coyuntural? El impacto real de estas ayudas será observado con atención durante los próximos meses.
