El sacerdote malagueño Carlos María Fortes ha denunciado a través de un vídeo en redes sociales el trato hostil que recibió en el Hospital Regional Málaga mientras acompañaba a su padre enfermo. Según su relato, una enfermera le increpó, gritó y llamó al personal de seguridad, a pesar de que estaba autorizado como acompañante religioso.
El incidente ocurrió en una planta que atiende a pacientes inmunodeprimidos, donde, según el hospital, solo se permite un acompañante por paciente. Fortes asegura que nunca le habían informado de esta norma y que fue el uso de su alzacuellos el día que desencadenó la situación.
El testimonio del sacerdote
El párroco explica que, tras solicitar permiso para acompañar a su padre, la enfermera volvió a entrar en la habitación “gritando” y solicitó de nuevo la intervención de seguridad, lo que provocó la expulsión de la habitación “como si estuviera creando un escándalo”. Fortes lamenta el disgusto que supuso para su familia, especialmente para su padre, que acabó llorando.
En el vídeo, el sacerdote se pregunta si la situación habría sido diferente con otra vestimenta: “En chándal, ¿habría pasado esto?”. Señala que, aunque no se resistió a cumplir la normativa, considera que se vulneraron derechos básicos de los usuarios y que el episodio refleja un posible rechazo hacia su condición religiosa.
Respuesta del hospital
Fuentes del Hospital Regional de Málaga aseguran que la enfermera simplemente aplicaba la norma de un acompañante por paciente en unidades de especial sensibilidad. Fortes, por su parte, niega cualquier enfrentamiento y recalca que abandonó la habitación de inmediato, manteniendo la educación y respeto hacia el personal sanitario.
El sacerdote también reconoce el buen trato general recibido por el resto del personal médico y de enfermería durante la hospitalización de su padre, que padece un tumor linfático desde 2017 y que ha recibido tratamiento de inmunoterapia en el hospital.
Este episodio abre el debate sobre la comunicación de normas internas en hospitales y el respeto a la atención religiosa de los pacientes y sus familiares.

