Pedro Sánchez convoca este lunes una reunión estratégica mientras Elma Saiz viaja a Ceuta para supervisar el dispositivo humanitario tras la crisis migratoria.
Más de dos semanas después de la entrada masiva desde Marruecos, Moncloa vuelve a concentrar a buena parte de su aparato ministerial en la crisis de Ceuta. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, encabezará este lunes una reunión de coordinación en la que participarán responsables de ocho áreas del Ejecutivo.
El encuentro coincide con una nueva visita ministerial a la ciudad autónoma. Esta vez será Elma Saiz, responsable de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, quien se desplazará a Ceuta para supervisar el dispositivo de atención humanitaria y reunirse con el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas.
Sánchez activa una reunión de alto nivel por Ceuta
La reunión se celebrará por videoconferencia y tendrá como objetivo evaluar la situación de Ceuta y coordinar las actuaciones de los diferentes departamentos implicados.
Según la información difundida por EFE y recogida por El Faro de Ceuta, junto a Sánchez está prevista la participación del vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo; el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares; la ministra de Defensa, Margarita Robles; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres; la ministra de Inclusión, Elma Saiz, y la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego.
La amplitud de la convocatoria evidencia que la crisis de Ceuta ya desborda el ámbito estrictamente migratorio. En ella confluyen cuestiones de seguridad fronteriza, relaciones con Marruecos, atención humanitaria, menores, sanidad y capacidad de los servicios públicos.
Segunda reunión de Sánchez desde la entrada masiva
Se trata de la segunda reunión de alto nivel presidida por Pedro Sánchez desde los acontecimientos de los días 30 y 31 de julio, cuando Ceuta sufrió una entrada masiva de personas procedentes de Marruecos.
Desde entonces, la ciudad autónoma se ha convertido en uno de los principales problemas políticos del verano para el Gobierno.
La presión ha obligado a diferentes ministerios a intervenir y ha provocado un continuo desplazamiento de miembros del Ejecutivo hasta Ceuta.
La nueva reunión llega, además, en un momento de creciente enfrentamiento político sobre la gestión de la emergencia y sobre la capacidad de respuesta del Estado.
Elma Saiz viaja este lunes a Ceuta
Mientras se desarrolla la coordinación desde Moncloa, Elma Saiz viajará este lunes a Ceuta.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones tiene previsto comprobar personalmente el funcionamiento del dispositivo de atención humanitaria desplegado después de la emergencia.
También mantendrá un encuentro con Juan Jesús Vivas, presidente de la Ciudad Autónoma, cuyo Gobierno lleva días reclamando respuestas ante las consecuencias de la presión migratoria.
La visita de Saiz se incorpora a una sucesión poco habitual de desplazamientos ministeriales.
Moncloa despliega a sus ministros tras la crisis
Antes de Saiz, varios integrantes del Gobierno ya habían viajado a la ciudad.
José Manuel Albares estuvo en Ceuta el 11 de agosto. El ministro de Exteriores defendió entonces la importancia de los canales diplomáticos abiertos con Marruecos para gestionar la situación.
Un día después llegó Margarita Robles. La ministra de Defensa lanzó desde allí un mensaje especialmente contundente sobre la soberanía española: «A Ceuta y Melilla no se les toca».
También se ha desplazado en dos ocasiones durante aproximadamente dos semanas el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cuyo departamento ocupa una posición central en la gestión de la frontera.
En su visita más reciente, Marlaska anunció refuerzos para Ceuta y medidas urgentes relacionadas con las expulsiones.
El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, visitó la ciudad el 10 de agosto, mientras que Sira Rego, responsable de Juventud e Infancia, había hecho lo propio el día 7.
La sanidad también entra en la batalla política
Otra de las visitas que más controversia ha provocado ha sido la de la ministra de Sanidad, Mónica García.
Su desplazamiento se produjo después de que profesionales sanitarios ceutíes reclamaran su presencia ante la presión sufrida por los servicios asistenciales.
García rechazó que se hubiera producido un «colapso sanitario» y condenó los mensajes que consideró xenófobos.
La versión del Ministerio, sin embargo, ha chocado con las denuncias de organizaciones y profesionales sanitarios sobre la enorme presión soportada después de la llegada masiva.
La controversia ha convertido la capacidad de los servicios públicos de Ceuta en otro de los frentes políticos de la crisis.
Seguridad, inmigración y Marruecos, las claves de la reunión
La presencia simultánea de Exteriores, Defensa, Interior, Migraciones, Política Territorial y Juventud e Infancia permite anticipar las principales cuestiones que deberá abordar el Ejecutivo.
Por un lado está el control de la frontera con Marruecos y la prevención de nuevos intentos de entrada irregular.
Por otro, el Gobierno debe gestionar a las personas que permanecen en territorio español y determinar qué procedimientos migratorios, humanitarios o de retorno corresponden en cada caso conforme a la legislación.
La situación de los menores extranjeros no acompañados representa otro problema especialmente sensible por las competencias de protección que entran en juego y la capacidad limitada de una ciudad del tamaño de Ceuta.
A ello se añade la relación con Rabat, imprescindible para controlar la presión sobre la frontera terrestre y marítima.
La relación con Marruecos vuelve al centro del debate
Cada episodio de presión migratoria en Ceuta tiene inevitablemente una dimensión diplomática.
La frontera española es también frontera exterior de la Unión Europea, mientras que Marruecos desempeña un papel decisivo en el control de los movimientos migratorios hacia territorio español.
De ahí la presencia de Albares en la reunión convocada por Sánchez.
La cuestión de fondo vuelve a ser hasta qué punto España puede garantizar de forma autónoma la seguridad de sus fronteras y hasta qué punto depende de la colaboración de las autoridades marroquíes.
El despliegue de fuerzas de seguridad a ambos lados de la frontera durante los últimos días ha mostrado precisamente la relevancia de esa cooperación.
Ceuta aumenta la presión sobre el Gobierno de Sánchez
La sucesión de visitas y la convocatoria de ocho áreas ministeriales muestran que Moncloa considera la situación suficientemente grave como para mantener una coordinación extraordinaria.
También aumenta la presión sobre Pedro Sánchez.
La oposición cuestiona la reacción del Ejecutivo, mientras que desde Ceuta se reclama una respuesta capaz de combinar seguridad, control fronterizo, asistencia humanitaria y protección de unos servicios públicos sometidos a una fuerte tensión.
El problema tiene, además, una dimensión que supera la emergencia inmediata: qué mecanismos deben establecerse para impedir que una nueva concentración en territorio marroquí vuelva a poner contra las cuerdas a una ciudad española con recursos y territorio limitados.
Sánchez afronta una semana clave para la crisis de Ceuta
La reunión de este lunes será, por tanto, mucho más que un encuentro administrativo entre ministerios.
Pedro Sánchez deberá coordinar una respuesta que afecta simultáneamente a inmigración, seguridad nacional, diplomacia, menores y atención humanitaria, mientras Elma Saiz analiza la situación directamente sobre el terreno.
Tras semanas de emergencia y un continuo desfile de ministros, el Gobierno necesita ahora traducir esa presencia institucional en medidas concretas.
La crisis de Ceuta vuelve así este lunes a la mesa de Moncloa. Y la gran incógnita ya no es únicamente cuántos ministerios participan en su gestión, sino qué decisiones concretas adoptará el Ejecutivo para impedir que la ciudad vuelva a enfrentarse a una situación semejante.
