El Concello de Santiago ha cerrado temporalmente un tramo de la plaza de la iglesia de San Lázaro tras el accidente sufrido por un adolescente el pasado 10 de marzo, que tropezó con una de las baldosas levantadas de la acera. El joven fue trasladado en ambulancia con dolor cervical y lumbar, y actualmente debe usar collarín mientras se recupera.
Un accidente que evidencia el abandono urbano
El departamento de Vías y Obras del Ayuntamiento actuó solo después de que el accidente se hiciera público, señalizando y precintando la zona afectada. La situación, según testigos, era de alto riesgo: el cura de la parroquia, Xoán Ventura, atendió al joven e incluso alertó sobre la peligrosidad de la acera: «Si llega a ser una persona mayor, se mata». Además, el cambio reciente en la iluminación de la plaza ha empeorado la visibilidad, aumentando el riesgo de caídas.
Reclamación legal y llamado a la responsabilidad municipal
El padre del adolescente ha puesto el caso en manos de un abogado, buscando una reclamación patrimonial contra el Ayuntamiento. Sin embargo, aclara que no busca dinero, sino que la autoridad local repare la acera para evitar futuros accidentes. La plaza de San Lázaro no es un lugar cualquiera: es un punto clave del Camino Francés, recorrido diariamente por cientos de peregrinos y fieles, lo que hace que la negligencia del Ayuntamiento tenga consecuencias de seguridad graves.
Un problema de mantenimiento persistente
Vecinos y transeúntes denuncian que las baldosas levantadas llevan tiempo sin reparación, señalando una desidia municipal en la gestión de espacios públicos. Este accidente pone de relieve la necesidad de actuaciones inmediatas y eficaces para garantizar la seguridad en las vías urbanas, especialmente en zonas de alta concurrencia.
La pregunta que queda en el aire: ¿Es este caso un ejemplo de imprudencia administrativa o de simple descuido estructural prolongado?

