Veolia reivindica la calidad del agua de Santiago de Compostela con una jornada sensorial dirigida a concejales y profesionales, destacando el estricto control técnico que garantiza su seguridad y sabor. La iniciativa coincide con el Día Mundial del Agua y busca fortalecer la conciencia sobre el consumo responsable.
Una cata que busca demostrar “la excelencia” del agua compostelana
La sede de Veolia España (anteriormente Viaqua) en Santiago acogió recientemente una cata de agua que permitió a políticos locales y profesionales del sector profundizar en las propiedades organolépticas, origen y composición del agua de la ciudad. La actividad estuvo guiada por los expertos David Ribes y Diana Peleteiro, quienes explicaron cómo factores como la calidad de los manantiales y la gestión técnica influyen directamente en la seguridad y el sabor del agua.
Según Nicolás Esmorís, director ejecutivo de Veolia Agua en Galicia, la iniciativa sirvió para acercar a la ciudadanía al “alto nivel de control y conocimiento técnico” que requiere la gestión del agua, calificando el suministro de Santiago como un ejemplo de **garantía sanitaria y excelencia”.
Agua del grifo: recurso local, sostenible y estratégico
La cata también puso en valor el agua del grifo como un recurso sostenible y de proximidad, frente a la creciente dependencia de aguas embotelladas. La empresa subraya que este tipo de actividades no solo buscan educar sobre sus propiedades, sino también reforzar la relación entre la ciudad y uno de sus recursos más estratégicos.
La acción se enmarca dentro de las iniciativas de Veolia con motivo del Día Mundial del Agua, cuya misión es sensibilizar sobre la importancia de este recurso esencial y promover su gestión sostenible, fomentando un consumo responsable entre la población.
Un mensaje con doble filo: calidad versus monopolio
Aunque la cata pone en valor la excelencia del agua de Santiago, no se puede obviar que Veolia controla gran parte de la gestión hídrica en la región, lo que abre el debate sobre monopolios privados en recursos esenciales. La iniciativa, además de educativa, funciona como estrategia de imagen corporativa para reforzar la confianza en una empresa que gestiona un bien vital para miles de ciudadanos.
La cuestión clave no es solo la calidad del agua, sino quién decide sobre su gestión y a qué coste para la ciudad.

