La Selectividad en Andalucía afronta en 2026 un cambio decisivo en sus normas de vigilancia con el objetivo de frenar el uso indebido de dispositivos electrónicos y posibles fraudes mediante inteligencia artificial durante las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU).
Las universidades públicas andaluzas han anunciado un refuerzo significativo de los controles, que afectará directamente a móviles, relojes inteligentes, audífonos electrónicos y cualquier dispositivo capaz de almacenar o transmitir información durante los exámenes.
La medida llega en un contexto de creciente preocupación por el avance de la tecnología y su posible uso para copiar en pruebas académicas de alta importancia.
Nuevas restricciones en la Selectividad en Andalucía
La normativa para la próxima convocatoria de la Selectividad en Andalucía establece una prohibición estricta sobre la tenencia y uso de dispositivos electrónicos durante las pruebas.
Entre los elementos prohibidos destacan:
- Teléfonos móviles
- Relojes inteligentes
- Audífonos electrónicos inteligentes
- Dispositivos de almacenamiento de datos
- Sistemas de transmisión de información
Solo se permitirá el uso de estos dispositivos en casos muy concretos y bajo prescripción médica, siempre con supervisión directa del tribunal evaluador.
El objetivo principal es garantizar la igualdad de condiciones entre todos los estudiantes que se presentan a la prueba.
Vigilancia reforzada y posibles sistemas de detección
Una de las novedades más relevantes en la Selectividad en Andalucía es la posibilidad de implantar sistemas de detección tecnológica en las sedes de examen.
Aunque aún no están definidos, las universidades estudian mecanismos capaces de detectar señales electrónicas o intentos de comunicación externa durante las pruebas.
Además, se contempla un control más exhaustivo sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial, que actualmente no cuentan con un sistema específico de detección reglado dentro del examen.
Este refuerzo responde al incremento del uso de tecnologías avanzadas por parte del alumnado en los últimos años.
El reto de la inteligencia artificial en los exámenes
La irrupción de la inteligencia artificial ha abierto un nuevo desafío para el sistema educativo. En el caso de la Selectividad en Andalucía, las universidades reconocen que todavía no existen herramientas plenamente eficaces para detectar su uso en tiempo real durante los exámenes.
Por ello, las autoridades académicas trabajan en un protocolo común que permita minimizar riesgos y asegurar la integridad de la prueba.
El objetivo es evitar cualquier ventaja indebida derivada del uso de tecnologías externas, manteniendo el principio de mérito, capacidad e igualdad entre los aspirantes.
Unificación de criterios en toda Andalucía
Las universidades públicas andaluzas implicadas en la organización de la prueba trabajan de forma coordinada para establecer un sistema homogéneo de control en toda la comunidad autónoma.
Desde la coordinación de la PAU en Andalucía se ha insistido en que las medidas serán comunicadas con antelación suficiente a estudiantes y centros educativos.
La vicerrectora de Estudiantes de la Universidad de Cádiz, Nuria Campos, ha subrayado que el objetivo es garantizar un desarrollo “lo más seguro y transparente posible”, transmitiendo un mensaje de tranquilidad al alumnado.
Garantizar la igualdad en la Selectividad
Uno de los pilares fundamentales de la Selectividad en Andalucía es asegurar que todos los estudiantes compiten en igualdad de condiciones, sin ventajas externas ni interferencias tecnológicas.
Las nuevas medidas se aplicarán bajo criterios de proporcionalidad, respeto a las adaptaciones autorizadas y mínima intervención, según han indicado las universidades.
Este equilibrio entre control y garantías educativas será clave para el desarrollo de la prueba en los próximos años.
Un cambio de paradigma en la evaluación educativa
La evolución tecnológica está obligando a redefinir los sistemas tradicionales de evaluación. La Selectividad en Andalucía se convierte así en un ejemplo de cómo la educación pública intenta adaptarse a un entorno cada vez más digitalizado.
El reto no solo consiste en evitar el fraude, sino también en actualizar los métodos de supervisión sin vulnerar los derechos del alumnado.
Con estas nuevas medidas, Andalucía se posiciona entre las comunidades que más han reforzado el control tecnológico en sus exámenes de acceso a la universidad, marcando un precedente que podría extenderse a nivel nacional en futuras convocatorias.
