Los vecinos del centro denuncian la ocupación de un edificio del Ayuntamiento, comprado en 2008 y abandonado desde 1998, mientras la Policía Local blinda las puertas ante la indignación ciudadana.
Un edificio público, okupado y en ruinas
Entre las calles Mendoza Ríos y García Ramos, pleno corazón de Sevilla, se encuentra un bloque municipal en abandono desde hace tres décadas. El Ayuntamiento pagó 1,7 millones de euros por este inmueble en 2008 con el objetivo de darle un uso social, pero nunca se ejecutó ninguna intervención efectiva.
Desde el 26 de febrero, los vecinos alertan de la okupación del edificio, con personas entrando por la fachada, reventando puertas y cambiando cerraduras para acceder libremente.
La versión municipal frente a la de los vecinos
El Ayuntamiento asegura que la Policía Local ha inspeccionado el inmueble en varias ocasiones y que en las visitas no se encontraron ocupantes. Sin embargo, los residentes de la zona ofrecen un panorama distinto:
- Hasta 10 personas dentro del edificio
- Olor a marihuana detectable desde la calle
- Habitaciones cerradas o con suelos colapsados, aumentando el riesgo de accidentes
Beatriz, vecina afectada, denuncia que la situación convierte el bloque en un peligro para la seguridad, especialmente porque los okupas han usado tendederos con ropa dentro y podrían volver a entrar por ventanas o balcones.
Medidas parciales: puertas soldadas
El viernes 20 de marzo, se realizó una intervención conjunta de Edificios Municipales y Policía Local, soldando las puertas del inmueble para impedir accesos no autorizados.
No obstante, los vecinos critican que la medida no resuelve el problema de manera definitiva, pues los okupas podrían acceder nuevamente escalando a la segunda planta o usando ventanas sin protección.
Tres décadas de abandono y promesas incumplidas
El historial del edificio evidencia una serie de paralizaciones y proyectos fallidos:
- 1998: último residente abandona el inmueble
- 2008: expropiación por 1,7 millones € para uso social
- 2012: Patrimonio proyecta oficinas, luego entrega a Emvisesa para viviendas; ambos planes quedan sin ejecutar
- 2018: proyecto social para jóvenes y personas mayores presentado; no se materializa
- 2023: licitación para 11 alojamientos colaborativos con 58 plazas y presupuesto de 3,3 millones €; nuevamente sin efecto
El resultado es un edificio deteriorado, inseguro y foco de conflictividad, que refleja la incapacidad histórica de la administración local para poner en uso sus inmuebles.
Reivindicación vecinal
Los residentes reclaman:
- Cierre efectivo y tapiado de ventanas
- Intervención inmediata del Ayuntamiento para recuperar el control del inmueble
- Uso social real acorde con la inversión realizada
La indignación crece en el centro histórico: 30 años de abandono y promesas incumplidas han convertido un bloque municipal en un símbolo de la gestión fallida.
