Cuando Shohei Ohtani está sano y puede desplegar su versión completa, el béisbol entra en otra dimensión. La superestrella japonesa volvió a demostrar por qué es uno de los jugadores más extraordinarios de todos los tiempos al protagonizar una actuación histórica frente a los Padres de San Diego, combinando poder ofensivo y dominio absoluto como lanzador en una misma noche.

Los Los Angeles Dodgers derrotaron por 4-0 a los San Diego Padres en Petco Park, pero el resultado terminó siendo casi secundario ante una nueva exhibición de un jugador que continúa rompiendo récords imposibles.

El regreso del Ohtani de dos vías

Por primera vez desde el pasado 22 de abril, Ohtani volvió a desempeñar simultáneamente las funciones de bateador y lanzador.

En sus tres aperturas anteriores había actuado exclusivamente desde el montículo, una decisión tomada para gestionar su carga física tras regresar a la actividad como pitcher.

Sin embargo, el miércoles los Dodgers recuperaron la versión más temida de su estrella: el jugador capaz de decidir un partido tanto con el bate como con el brazo.

Y la respuesta fue inmediata.

Jonrón al primer lanzamiento del partido

La noche no pudo comenzar de forma más espectacular.

El dominicano Randy Vásquez apenas había realizado el primer lanzamiento del encuentro cuando Ohtani castigó una recta alta y envió la pelota por encima de la cerca del jardín derecho-central.

El batazo dejó sin opciones al jardinero Jackson Merrill, que siguió la trayectoria hasta la zona de advertencia e intentó alcanzarla junto a la pared, aunque la pelota ya tenía destino de cuadrangular.

Fue el octavo jonrón de Ohtani en la temporada y una muestra más de su capacidad para alterar completamente el desarrollo de un partido desde el primer instante.

Un récord que agranda aún más su leyenda

El cuadrangular tuvo además un valor histórico.

Se convirtió en apenas el segundo jonrón conectado por un lanzador actuando como primer bate en toda la historia de las Grandes Ligas.

Lo más sorprendente es que el propietario del primer registro también es Shohei Ohtani.

Aquella marca llegó durante el cuarto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 2025, cuando protagonizó una de las actuaciones más memorables de su carrera.

Con esta nueva hazaña, Ohtani sigue ampliando una lista de récords que parece no tener fin.

Dominio absoluto desde el montículo

Si el jonrón fue impresionante, lo ocurrido después sobre la lomita no fue menos espectacular.

El japonés lanzó cinco entradas en blanco, permitiendo únicamente tres hits, otorgando dos bases por bolas y registrando cuatro ponches.

Aunque fue la primera vez esta temporada que no completó al menos seis episodios, la actuación estuvo marcada por una extraordinaria eficiencia y control.

Además, el mánager Dave Roberts ya había adelantado antes del partido que Ohtani tendría una carga de trabajo ligeramente reducida al volver a formar parte de la alineación ofensiva.

Aun así, el resultado fue demoledor.

Su efectividad descendió hasta un impresionante 0.73, la mejor marca entre todos los lanzadores de las Grandes Ligas con un mínimo de 25 entradas trabajadas.

Un quinto inning lleno de tensión

El momento más complicado de la noche llegó en la quinta entrada.

Ohtani abrió el episodio permitiendo dos sencillos consecutivos y posteriormente concedió una base por bolas al venezolano Freddy Fermín, llenando las bases con apenas un out.

La situación provocó la salida inmediata del coach de pitcheo Mark Prior, que visitó el montículo para conversar con su estrella.

Lo que ocurrió después volvió a demostrar por qué Ohtani es diferente.

Necesitó únicamente un lanzamiento para escapar del problema.

El dominicano Fernando Tatis Jr. hizo swing a un sweeper fuera de la zona y conectó una pelota que terminó en doble play para cerrar la amenaza.

Al abandonar el montículo, Ohtani celebró con un rugido de emoción que reflejaba perfectamente la intensidad del momento.

Supera a una leyenda como Bob Gibson

La combinación de jonrón y dominio desde el montículo también permitió a Ohtani romper otro registro histórico.

Esta fue la séptima ocasión, incluyendo postemporada, en la que conecta un cuadrangular y al mismo tiempo lanza sin permitir carreras durante una apertura.

Con ello superó al legendario Bob Gibson, convirtiéndose en el jugador con más partidos de este tipo desde al menos el año 1900.

Una estadística que vuelve a poner de manifiesto la singularidad de su carrera.

Un inicio de temporada reservado para los más grandes

Los números de Ohtani en este arranque de campaña lo colocan junto a algunos de los mejores lanzadores de la historia moderna.

Su efectividad de 0.73 tras las primeras ocho aperturas es la sexta mejor registrada por un abridor desde el inicio de la Era de la Bola Viva, iniciada en 1920.

Solamente figuras legendarias como Fernando Valenzuela, Mike Norris, Zack Greinke, Al Benton y Jacob deGrom lograron registros aún mejores en ese mismo tramo de temporada.

La diferencia es que ninguno de ellos estaba conectando cuadrangulares mientras dominaba desde el montículo.

Los Dodgers recuperan su arma más devastadora

Para Los Ángeles, el regreso de Ohtani como jugador de doble función supone una noticia enorme de cara a los próximos meses.

Cuando puede aportar simultáneamente como lanzador y bateador, el japonés ofrece una ventaja competitiva que ningún otro equipo de las Grandes Ligas posee actualmente.

Su actuación ante San Diego no solo permitió a los Dodgers llevarse la serie por dos victorias a una.

También confirmó que la versión más completa de Shohei Ohtani ha vuelto.

Y cuando eso ocurre, el resto del béisbol simplemente intenta encontrar una forma de sobrevivir.

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