Sonselasuchus cedrus: el “cocodrilo” que cambiaba de cuatro patas a bípedo en su vida
Un sorprendente reptil del Triásico Tardío demuestra que la evolución no siempre sigue caminos lineales. Este pequeño pariente de los cocodrilos, del tamaño de un perro, comenzaba su vida a cuatro patas y, al crecer, se volvía bípedo, mostrando adaptaciones que imitan a los dinosaurios.
Un hallazgo excepcional en Arizona
Hace entre 225 y 201 millones de años, durante el Triásico Tardío, los bosques que hoy forman el Parque Nacional del Bosque Petrificado en Arizona (EE.UU.) albergaban formas de vida sorprendentes. Entre ellas destacaba Sonselasuchus cedrus, un arcosaurio shuvosáurido que corría entre los árboles y desarrolló un comportamiento bípeda solo al llegar a la adultez.
El descubrimiento fue liderado por investigadores del Departamento de Biología de la Universidad de Washington y del Museo Burke, quienes analizaron casi mil fósiles pertenecientes a 36 individuos de esta especie. Los resultados, publicados en el Journal of Vertebrate Paleontology, revelan que el crecimiento diferencial de sus extremidades permitió que pasara de cuadrúpedo a bípedo, un fenómeno extremadamente raro entre los vertebrados terrestres.
Convergencia evolutiva sorprendente
A pesar de su apariencia, Sonselasuchus no era un dinosaurio, aunque sus características recuerdan a los ornitomímidos, los dinosaurios bípedos similares a avestruces. Poseía pico sin dientes, grandes ojos y huesos huecos, adaptaciones que le permitían sobrevivir en el mismo ecosistema que ellos.
Los científicos destacan que estas similitudes se deben a la evolución convergente, un fenómeno donde especies no emparentadas desarrollan rasgos similares para resolver problemas ecológicos parecidos. Ejemplos actuales incluyen la forma hidrodinámica compartida por delfines y tiburones o las alas presentes en aves, murciélagos e insectos.
Un pasado que revela secretos de la evolución
Sonselasuchus cedrus pertenece al grupo Shuvosauridae, parientes directos de los cocodrilos, que evolucionaron en paralelo a los dinosaurios. Este hallazgo no es único: especies como Effigia okeeffeae y Shuvosaurus inexpectatus también habían desconcertado a los paleontólogos por su parecido a los terópodos, siendo finalmente reconocidos como antepasados de los cocodrilos.
El nombre de la nueva especie refleja su origen: “Sonsela” por la unidad geológica de la Formación Chinle y “cedrus” en homenaje a los antiguos bosques de cedros que poblaban la región.
Implicaciones científicas
Este descubrimiento ofrece un “tesoro” de información sobre la evolución temprana de los arcosaurios y sobre los caminos insospechados que la naturaleza puede tomar. Según Elliott Armour Smith, autor principal del estudio, este hallazgo demuestra que la evolución puede crear adaptaciones radicales en la vida de un solo individuo, un fenómeno que amplía nuestra comprensión de cómo los linajes de cocodrilos y dinosaurios divergieron pero convergieron en estrategias similares para sobrevivir.

