El piloto catalán vivió una jornada límite en la etapa 12 del Dakar tras perder una rueda a escasos metros de la meta y quedarse después sin combustible, con el riesgo real de sufrir una penalización que podría costarle el podio.
El Rally Dakar volvió a demostrar que no perdona ni un segundo de relajación. Nani Roma estuvo a punto de quedarse fuera de la clasificación final de la etapa 12 tras sufrir un accidente a solo 500 metros de la línea de meta, cuando una rueda de su Ford Raptor salió despedida en plena especial. El piloto de Folgueroles logró cruzar la meta “por los pelos”, pero el drama no terminó ahí.
Según fuentes del equipo Ford consultadas tras la etapa, Roma consiguió finalizar la especial dentro del límite, aunque con un margen mínimo. Sin embargo, la verdadera amenaza llegó después: el catalán debía llegar al campamento antes de las 16:47, el control horario fijado por la organización. Cada minuto de retraso supondría una penalización directa, un riesgo mayúsculo teniendo en cuenta que solo cuenta con ocho minutos de ventaja sobre Mattias Ekström y apenas unos segundos más sobre Sébastien Loeb.
El podio, en serio peligro
En Ford confiaban inicialmente en que Roma lograría completar el enlace sin mayores contratiempos. De hecho, el español comenzó los 170 kilómetros hasta el campamento remolcado por Henk Lategan. Más adelante, con la ayuda de Romain Dumas, el equipo logró reparar la rueda delantera izquierda y continuar por sus propios medios hacia Yanbu.
Pero cuando parecía que la situación estaba controlada, surgió un nuevo contratiempo: el Ford Raptor de Roma se quedó sin gasolina. Un golpe durísimo en el peor momento posible. A partir de ahí, todas las opciones pasaban por llegar remolcado y hacerlo dentro del tiempo establecido.
El reglamento es claro: si el retraso supera los 60 minutos, la sanción sería mucho más severa y podría incluso dejarle fuera del podio del Dakar, un escenario impensable horas antes.
El Dakar no perdona
La jornada volvió a dejar claro que el Dakar no termina hasta cruzar la última meta… y ni siquiera entonces. Roma, uno de los grandes veteranos del raid más duro del mundo, vivió en primera persona una de esas historias que solo esta carrera es capaz de ofrecer.
Ahora, toda la atención está puesta en el cronómetro y en la decisión final de la organización. El desenlace, como tantas veces en el Dakar, se decidió lejos de la arena y muy cerca del límite.

