El salto de esquí vive una de sus mayores transformaciones reglamentarias en los últimos años. En plena temporada olímpica, la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) ha introducido un nuevo sistema de sanciones con tarjetas amarillas y rojas, inspirado en otros deportes, con el objetivo de reforzar la igualdad competitiva, la transparencia y el control del equipamiento.
La medida llega tras varias polémicas recientes, como la descalificación de atletas noruegos en el Mundial de Trondheim, y se aplica ya tanto en salto de esquí como en combinada nórdica en todas las competiciones oficiales.
Más control del equipamiento
Tras el Campeonato del Mundo de 2025, la FIS reorganizó su estructura de control técnico. Bajo la supervisión del director de carrera, Sandro Pertile, se incorporó al especialista en equipamiento Mathias Hafele y se nombró a Jürgen Winkler como nuevo inspector principal.
Desde esta temporada, cada competición cuenta con al menos tres inspectores: uno encargado de la inspección técnica previa y otros dos que realizan controles aleatorios tras los saltos. Además, se han endurecido las especificaciones del equipamiento para eliminar zonas grises que podían ser aprovechadas por los equipos.
La FIS distingue ahora claramente entre:
- Inspección técnica, obligatoria antes de competir para autorizar el uso del traje.
- Control de equipamiento, aleatorio y sin previo aviso, para detectar manipulaciones durante la prueba.
Qué infracciones conllevan tarjeta
No todas las infracciones se sancionan con tarjeta. Solo aquellas relacionadas con el equipamiento pueden derivar en amonestaciones. La FIS diferencia tres tipos de sanciones, pero solo dos implican tarjetas:
- Manipulación del equipamiento y de las mediciones, como:
- Alteración de medidas corporales
- Manipulación del chip del traje
- Modificaciones del traje tras la inspección técnica
- Infracciones del equipamiento en salto de esquí, esquí de fondo o combinada nórdica.
Si la infracción se detecta antes de la competición, el atleta no puede participar. Si se descubre después del salto, el deportista es descalificado.
Qué significa la tarjeta amarilla
La tarjeta amarilla funciona como una advertencia. Se aplica cuando un atleta comete por primera vez una infracción de equipamiento que conlleva descalificación. La sanción queda registrada en la base de datos de la FIS durante toda la temporada, aunque el deportista puede seguir compitiendo.
En pruebas por equipos, mixtas o superequipos, la norma es más estricta: todo el equipo queda descalificado, una medida diseñada para aumentar la responsabilidad colectiva y el efecto disuasorio.
Cuándo se aplica la tarjeta roja
La tarjeta roja implica una sanción inmediata. Se aplica:
- Cuando un atleta comete una segunda infracción en la misma temporada
- O directamente en la primera infracción, si esta es considerada especialmente grave
La sanción supone una suspensión automática de dos competiciones. Si se produce en una prueba de dos días, el atleta queda fuera del segundo día y de la siguiente competición individual. Además, su equipo pierde una plaza en la siguiente prueba.
Si un deportista recibe una segunda tarjeta roja en la temporada, la suspensión se amplía a cuatro competiciones, manteniéndose también la pérdida de plazas para el equipo.
La FIS publicará de forma oficial todas las suspensiones, incluyendo las fechas exactas de finalización.
Aplicación en todas las competiciones
El sistema de tarjetas se aplica no solo en la Copa del Mundo, sino también en la Copa Continental y la Copa FIS, tanto en categorías masculinas como femeninas. Las sanciones se arrastran entre categorías y no pueden evitarse cambiando de nivel competitivo.
Normas especiales para los Juegos Olímpicos de Milano Cortina 2026
Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 tendrán un sistema de sanciones independiente. Todas las tarjetas acumuladas durante la temporada quedarán congeladas y los atletas comenzarán los Juegos sin amonestaciones previas.
Las tarjetas mostradas durante los Juegos solo tendrán efecto en el ámbito olímpico, lo mismo que ocurrirá en futuros Campeonatos del Mundo y competiciones de vuelo de esquí.
Con este nuevo sistema, la FIS busca cerrar definitivamente la puerta a la manipulación del equipamiento y garantizar que el salto de esquí se decida únicamente en el aire… y no en los despachos.

