El nombre de Tiago Splitter vuelve a resonar con fuerza en el baloncesto mundial. El exjugador brasileño, leyenda del Baskonia y campeón de la NBA con San Antonio Spurs, ha firmado un debut sobresaliente como primer entrenador de los Portland Trail Blazers, llevando al equipo a los playoffs en una temporada marcada por la reconstrucción, la inestabilidad y un inesperado salto competitivo.
Su impacto en Oregón confirma lo que ya había demostrado en Europa: Splitter no es solo un exjugador de élite, sino un técnico en plena ascensión con capacidad para transformar proyectos desde cero.
De Vitoria a la élite: la carrera de un campeón
Nacido en 1985, apenas dos días después de LeBron James, Splitter construyó una carrera sólida y respetada en dos continentes. En Europa fue pieza clave del Baskonia, donde jugó durante una década y levantó títulos nacionales e internacionales, incluyendo dos Ligas ACB, varias Copas del Rey y Supercopas, además de reconocimientos individuales como el MVP de la Liga Regular 2009-10.
Su salto a la NBA culminó con el punto más alto de su carrera como jugador: el anillo de campeón en 2014 con los San Antonio Spurs de Gregg Popovich, compartiendo pista con leyendas como Tim Duncan.
En 2024, el Baskonia reconoció su trayectoria retirando el dorsal 21, símbolo de su impacto en el club vitoriano.
Un aprendiz de élite antes del salto definitivo
Tras su retirada en 2018 por problemas físicos, Splitter inició una carrera como entrenador que ha seguido una progresión constante y meticulosa. Pasó por los Brooklyn Nets, trabajó con la selección brasileña y más tarde recaló en los Houston Rockets, siempre como asistente.
Su primer gran reto como técnico principal llegó en Europa, al frente del Paris Basketball, donde sorprendió llevando al equipo a un competitivo papel en la Eurocup y la Euroliga, incluyendo una victoria histórica ante el Real Madrid en el play-in.
Ese rendimiento consolidó su reputación como uno de los técnicos jóvenes más prometedores del panorama internacional.
El salto a Portland y un contexto inesperado
La oportunidad en la NBA llegó de la mano de Chauncey Billups, pero la situación dio un giro abrupto cuando el entrenador fue apartado del equipo tras un escándalo relacionado con apuestas deportivas.
En ese escenario caótico, la franquicia confió el mando a Splitter, que asumió la responsabilidad en plena temporada y con el equipo sin una estructura estable.
Lejos de hundirse, el brasileño logró ordenar el proyecto y convertirlo en un conjunto competitivo.
Un debut sobresaliente en la NBA
El balance final no deja dudas: los Portland Trail Blazers cerraron la temporada regular con un récord de 42-40, asegurando el séptimo puesto en la exigente Conferencia Oeste.
El equipo incluso superó el play-in ante los Phoenix Suns y regresó a los playoffs por primera vez desde 2021. Aunque la aventura terminó en primera ronda frente a los San Antonio Spurs, la franquicia logró al menos una victoria y dejó sensaciones muy positivas.
El impacto de Splitter en la estructura del equipo ha sido inmediato: disciplina táctica, mejora defensiva y una identidad clara en pocos meses.
Un entrenador entre dos mundos
El caso de Tiago Splitter refleja una carrera que sigue creciendo entre Europa y Estados Unidos. Desde su legado en Vitoria, su experiencia en París y su irrupción en Oregón, el brasileño se ha consolidado como uno de los técnicos jóvenes más interesantes del panorama internacional.
Su evolución sugiere que lo vivido en Portland podría ser solo el comienzo de una carrera de élite en los banquillos.
