El presidente estadounidense, Donald Trump, ha intensificado su retórica sobre Cuba y aseguró que sería un “gran honor” para él “tomar la isla”, generando alarma internacional y aumentando las tensiones diplomáticas en la región. Trump afirmó durante un acto en la Casa Blanca que Cuba es “una nación fallida” y agregó: “Creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera con ella”, subrayando su intención de intervenir en los asuntos internos del país caribeño si no se alcanzan acuerdos favorables.
La declaración de Trump sobre Cuba llega en medio de crecientes presiones para que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, modifique su política interna y permita una mayor apertura económica. Según fuentes citadas por The New York Times, Estados Unidos busca incluso derrocar a Díaz-Canel, aunque sin desmantelar el gobierno comunista que lleva más de 65 años en el poder.
Las 7 declaraciones clave de Trump sobre Cuba
- “No puedo decirte exactamente cómo, pero creo que tendré el honor de tomar Cuba”.
- “Tomar Cuba de alguna forma, ya sea liberarla o tomarla”.
- “Creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera con ella, si quieres saber la verdad”.
- “Es una nación muy debilitada; no tienen dinero, petróleo ni nada”.
- “Es una isla hermosa con gran gente, y muchos cubanos en Estados Unidos prosperaron”.
- “Muchos cubanos del exilio quieren regresar a la isla, incluso después de 50 años fuera”.
- “Estamos negociando, pero no descartamos intervenciones más directas si es necesario”.
Estas afirmaciones han generado preocupación entre gobiernos latinoamericanos y europeos, ya que reflejan un aumento de la presión de Washington sobre Cuba, tanto en el ámbito económico como político. La retórica de Trump se asemeja a las estrategias que ha seguido este año en Venezuela e Irán, donde la administración estadounidense ha implementado sanciones y presión militar para forzar cambios de régimen.
EE.UU. busca abrir la economía cubana al exilio
A pesar de la fuerte retórica, Cuba ha comenzado a mostrar apertura hacia el capital extranjero. El vice primer ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva, anunció que el país permitirá inversiones del exilio cubano en el sector privado. Esta medida, que llega en paralelo a las amenazas de Trump, pretende atraer capital y modernizar la infraestructura, así como garantizar que los cubanos que residen en Estados Unidos puedan participar en la economía local.
La intención de Trump de “tomar Cuba” no se limita al aspecto militar o político: también busca que el país se abra a la inversión estadounidense, incluyendo tanto a empresas internacionales como al exilio cubano. Según el presidente, su objetivo es lograr un acuerdo que transforme la economía cubana y refuerce la influencia de Estados Unidos en la isla.
Contexto de crisis en Cuba
La isla enfrenta apagones masivos debido a la falta de combustible y problemas en la red eléctrica, problemas que el Gobierno estadounidense atribuye al embargo energético que intensificó a comienzos de año. La presión de Trump sobre Cuba se suma a estos desafíos, aumentando la vulnerabilidad del país y dando peso a su declaración de que podría “hacer cualquier cosa” con la isla.
El escenario plantea un dilema político y diplomático, donde la intención de “tomar Cuba” se mezcla con medidas económicas, presiones diplomáticas y la posibilidad de intervención indirecta. Trump ha dejado claro que, mientras exista resistencia al cambio en La Habana, seguirá utilizando todos los recursos a su alcance para cumplir sus objetivos, incluyendo sanciones económicas, negociaciones y presión sobre aliados internacionales.
En resumen, la estrategia de Trump hacia Cuba combina retórica de poder, presión económica y apertura condicionada al exilio, en lo que el presidente estadounidense describe como un “gran honor” de influir en el destino de la isla caribeña.

