La juventud en España presenta hoy uno de los perfiles más formados y digitalizados de Europa, pero continúa encontrando enormes dificultades para acceder a una vida independiente. Así lo refleja el Índice Sintético de Desarrollo Juvenil Comparado, que analiza la situación de los jóvenes en cinco grandes ámbitos: educación, empleo, emancipación, condiciones de vida y competencias digitales.
En el terreno educativo, los datos sitúan a España por encima de la media europea. El 53,8 % de la población joven de entre 25 y 29 años cuenta con estudios terciarios, diez puntos más que el promedio de la Unión Europea (43,6 %). A ello se suma un uso de internet prácticamente universal, con un 99,6 % de jóvenes conectados a diario, lo que confirma una generación altamente digitalizada.
El mercado laboral también muestra signos de mejora tras los años más duros de la pandemia. El empleo juvenil encadena un nuevo ejercicio de crecimiento, acompañado de un descenso del desempleo. Sin embargo, esta evolución positiva convive con problemas estructurales que siguen lastrando el futuro de los jóvenes. El abandono escolar temprano se mantiene en el 13 %, muy por encima del 9 % registrado en la UE, y el empleo continúa marcado por la precariedad, la temporalidad y las brechas de género.
El principal cuello de botella, según el informe, sigue siendo la emancipación. España se sitúa muy lejos de la media europea en la salida del hogar familiar. Entre los jóvenes de 20 a 24 años, solo el 6,5 % está emancipado, frente al 31,2 % en la UE. En el tramo de 25 a 29 años, la tasa alcanza el 35,4 %, muy por debajo del 63,5 % europeo, sin que se aprecien señales de convergencia a lo largo del tiempo.
La combinación de precariedad laboral, con una brecha de 25,5 puntos en la parcialidad involuntaria respecto a Europa, y las dificultades de acceso a la vivienda continúan retrasando la emancipación y limitando de forma estructural las oportunidades de una vida autónoma para millones de jóvenes.
El informe concluye que España cuenta con una generación altamente preparada y conectada, pero atrapada en un modelo que no logra transformar el capital educativo y digital en estabilidad laboral y acceso real a la vivienda, dos factores clave para el desarrollo vital y social de la juventud.
Los datos y el análisis completo, puede consultarse el informe del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud

