Según un informe de IVI, la infertilidad es reconocida por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad del sistema reproductivo e impacta a uno de cada seis individuos en edad reproductiva a nivel mundial. Esto ha llevado a un aumento en la demanda de tratamientos de reproducción asistida en diversas poblaciones.
En España, el acceso a estas técnicas ha crecido de manera constante en las últimas décadas, gracias a un marco legal progresivo que facilita el acceso a la reproducción asistida para parejas heterosexuales, parejas de mujeres y mujeres solteras que desean ser madres. La medicina reproductiva se ha consolidado como una alternativa viable dentro del sistema sanitario.
El Dr. Agustín Ballesteros, director de IVI Barcelona, destacó que la reproducción asistida ha evolucionado significativamente en los últimos años, permitiendo ofrecer soluciones adaptadas a las necesidades de diversas pacientes. La personalización del tratamiento es esencial, dado que cada caso es único, condicionado por factores como la edad, la reserva ovárica y la calidad seminal.
Entre las técnicas más comunes de reproducción asistida se encuentran la inseminación artificial, la fecundación in vitro (FIV), la ovodonación, la preservación de la fertilidad y el método ROPA (Recepción de Óvulos de la Pareja). Cada una de estas técnicas está indicada para diferentes diagnósticos y pueden combinarse, dependiendo de la evaluación médica inicial.
La inseminación artificial es menos invasiva y generalmente se recomienda para problemas leves de fertilidad, mientras que la FIV se utiliza en situaciones más complejas como obstrucciones tubáricas o factores masculinos severos. Por su parte, la ovodonación es adecuada para mujeres que no pueden utilizar sus propios óvulos, ofreciendo altas tasas de éxito.
Además, la preservación de la fertilidad se convierte en una opción relevante para aquellas mujeres que desean posponer la maternidad por diversas razones, siendo más efectiva si se realiza antes de cumplir 35 años.
IVI también enfatiza la importancia de un diagnóstico individualizado y el acompañamiento emocional durante el proceso, con unidades de apoyo que ayudan a gestionar la ansiedad y el estrés que pueden asociarse a los tratamientos de fertilidad. En conclusión, la medicina reproductiva evoluciona para ofrecer una amplia variedad de soluciones a la infertilidad, permitiendo a muchas parejas alcanzar el objetivo de ser padres.

