Una nave de la NASA de 600 kg destinada a estudiar los cinturones de radiación podría impactar en la región ecuatorial en las próximas horas.
Reentrada inminente de Van Allen A
La sonda Van Allen A, lanzada en agosto de 2012 junto a su gemela Van Allen B, fue diseñada para estudiar los cinturones de radiación que protegen la Tierra de partículas cósmicas y tormentas solares. Aunque su misión inicial era de dos años, ambas sondas operaron hasta 2019.
Ahora, Van Allen A se reentrará a la atmósfera terrestre sin control, debido a la falta de combustible y a la mayor actividad solar reciente, que aceleró su descenso. Se espera que la mayor parte de la nave se queme al atravesar la atmósfera, pero algunos fragmentos podrían llegar al suelo, principalmente en regiones ecuatoriales o sobre océanos.
La NASA estima un riesgo de impacto humano extremadamente bajo, de aproximadamente 1 en 4.200, o 0,02 %.
Historia y descubrimientos de las sondas
Durante su vida útil, las Van Allen:
- Operaron directamente dentro de los cinturones de radiación, una zona normalmente evitada por las misiones.
- Descubrieron un tercer cinturón de radiación transitorio, que aparece durante periodos de intensa actividad solar.
- Sus datos siguen siendo clave para comprender el clima espacial, ayudando a proteger satélites, astronautas y sistemas terrestres de telecomunicaciones, navegación y electricidad.
Su gemela, Van Allen B, no se espera que reingrese hasta aproximadamente 2030.
Causa del adelanto del reingreso
Los cálculos iniciales indicaban que la sonda regresaría hacia 2034. Sin embargo, el máximo solar de 2024 provocó que la atmósfera se expandiera, aumentando el rozamiento sobre la nave y adelantando la reentrada en más de una década.

