La presión vecinal y las sentencias judiciales fuerzan a la Xunta a rehacer el proyecto estrella de infraestructuras en A Coruña, ahora bajo vigilancia ambiental.
Lo que parecía un proyecto clave para la movilidad en Galicia vuelve a quedar en entredicho. La Vía Ártabra, anunciada durante años como eje estratégico, ha tenido que ser rediseñada tras una combinación de presión social, fallos judiciales y críticas medioambientales que evidencian graves errores de planificación.
La Xunta recula: nuevo trazado para esquivar el humedal
La Xunta de Galicia ha confirmado que modificará el trazado de la Vía Ártabra a su paso por Cambre, evitando finalmente el controvertido humedal de A Gándara. Se trata de una rectificación significativa, ya que este enclave se había convertido en el principal foco de conflicto con vecinos y ecologistas.
Desde la Consellería de Infraestruturas aseguran que trabajan en una alternativa que “evita completamente el humedal” y mantiene su cauce natural sin canalizaciones, una de las principales exigencias de colectivos críticos.
Además, el Ejecutivo autonómico prepara ahora nueva documentación técnica para someter el proyecto a información pública y evaluación de impacto ambiental, lo que supone, en la práctica, reiniciar parte del procedimiento.
Sentencias judiciales: el origen del bloqueo
Detrás de este giro no solo hay presión social. Los tribunales han jugado un papel decisivo en la paralización del proyecto.
Las críticas de organizaciones como Adega y la Plataforma de Afectados por las Infraestructuras de Cambre se apoyaban en resoluciones judiciales firmes que detectaron vicios graves en la tramitación administrativa.
Entre las irregularidades señaladas destacan:
- La aprobación del plan en 2009 por un director xeral, cuando la competencia correspondía al Consello de la Xunta.
- La validación del proyecto constructivo en 2018 sin analizar correctamente las alegaciones ciudadanas.
- Intentos posteriores de justificar estas deficiencias fuera de plazo.
Estas decisiones quedaron definitivamente ratificadas en 2022, cuando el Tribunal Supremo rechazó el recurso de la Xunta. Un varapalo jurídico que ha obligado a rehacer buena parte del proceso.
Guerra política y territorial: Cambre frente a la Xunta
El conflicto también tiene un claro componente político. El Concello de Cambre ha rechazado históricamente el trazado autonómico, defendiendo una alternativa distinta que conectaría con la autopista AP-9 en la zona de Cecebre.
Según el gobierno local, esta opción:
- Tendría menor impacto ambiental.
- Facilitaría la conexión futura con la A-6.
- Mejoraría la red viaria de toda el área metropolitana de A Coruña.
Sin embargo, la Xunta ha descartado reiteradamente esta propuesta, alegando que afectaría a un mayor número de viviendas, lo que evidencia el difícil equilibrio entre desarrollo y afección social.
Una infraestructura clave… paralizada desde hace años
Pese a los anuncios y promesas, la realidad es que la Vía Ártabra sigue siendo una obra inacabada:
- Solo está operativo el tramo entre Lorbé y la N-6.
- Las obras llevan más de cuatro años paralizadas.
- La conexión hacia la AP-9 quedó a medias tras ejecutar un único enlace.
En octubre, la Xunta anunció una inversión de 500 000 euros, una cifra que el Concello de Oleiros calificó de claramente insuficiente para una infraestructura que consideran esencial para la movilidad metropolitana.
Impacto y dudas: ¿gestión eficiente o improvisación?
El caso de la Vía Ártabra pone sobre la mesa una cuestión incómoda: ¿hasta qué punto la planificación de grandes infraestructuras en Galicia está marcada por la improvisación y los errores administrativos?
La necesidad de rehacer el trazado, sumada a los reveses judiciales y años de paralización, dibuja un escenario donde los costes económicos y la incertidumbre siguen creciendo, mientras los ciudadanos continúan sin una solución real a sus problemas de movilidad.
El nuevo proceso ambiental será clave, pero también plantea otra incógnita:
¿servirá esta vez para desbloquear el proyecto o estamos ante otro capítulo de una infraestructura eternamente inacabada?
