Viruela del mono: síntomas, transmisión y brote en Galicia
La detección de un brote de viruela del mono en Galicia ha generado preocupación en las autoridades sanitarias, con nueve casos confirmados distribuidos entre las provincias de La Coruña y Pontevedra. La viruela del mono, también llamada viruela símica, es una enfermedad infecciosa viral que puede afectar a personas de diferentes edades y es causada por un virus de la misma familia que el de la viruela humana. Sin embargo, la viruela del mono suele causar síntomas menos severos.
Los primeros síntomas de la enfermedad pueden aparecer en un período que oscila entre los 5 y 21 días tras el contacto con el virus. Estos síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, dolor de espalda, y linfadenopatía (hinchazón de los ganglios linfáticos). Transcurridos algunos días, se presenta un sarpullido característico que puede iniciar en la cara y extenderse a otras partes del cuerpo, incluyendo zonas genitales y la boca.
La erupción cutánea evoluciona a través de varias fases: comienza como manchas planas, se desarrolla en ampollas que luego se llenan de pus, forman costras y eventualmente caen. Este proceso puede durar de 2 a 4 semanas, durante las cuales la persona infectada es capaz de transmitir la enfermedad.
La transmisión de la viruela del mono ocurre principalmente a través de contacto directo con las lesiones, costras o fluidos corporales de una persona infectada. También existe la posibilidad de contagio mediante prácticas sexuales, contacto cercano o por medio de objetos contaminados como ropa de cama, toallas y prendas de vestir. Asimismo, el virus puede ser transmitido de animales a humanos, especialmente a través de mordeduras o contacto con fluidos de animales infectados.
En términos epidemiológicos, se identifican dos tipos principales de virus: el clado I, más prevalente en África central, y el clado II, que cuenta con subclados IIa y IIb, predominante en África occidental y generalmente asociado a formas menos graves de la enfermedad. A pesar de que la mayoría de las personas se recuperan sin complicaciones, algunos grupos poblacionales, como aquellos con sistemas inmunitarios comprometidos, niños pequeños y mujeres embarazadas, pueden experimentar una enfermedad más grave.
Las autoridades sanitarias han instado a la población a buscar atención médica si presentan un sarpullido sospechoso o síntomas compatibles con la enfermedad, así como a evitar el contacto cercano con personas o animales que puedan estar infectados.
