Vox no tiene prisa para alcanzar un acuerdo con María Guardiola que permita al PP formar gobierno en Extremadura. La formación que lidera Santiago Abascal afronta las negociaciones sin urgencias y, según fuentes internas, tampoco teme una repetición electoral en junio si no se cumplen sus condiciones. El escenario político extremeño se complica tras conocerse que la candidata popular contactó con el PSOE para solicitar su abstención en la investidura.
La revelación ha generado sorpresa e indignación en las filas de Vox, que aseguran haberse enterado por la prensa del acercamiento de Guardiola al delegado del Gobierno y dirigente socialista José Luis Quintana. Este movimiento ha endurecido aún más la posición del partido de Abascal, que insiste en que Vox no tiene prisa y que no aceptará cualquier acuerdo a cambio de facilitar la investidura.
Vox no tiene prisa y endurece su posición ante el PP
El líder de Vox en Extremadura, Óscar Fernández, reaccionó públicamente a la noticia cuestionando la coherencia de la candidata popular. En sus redes sociales afirmó que a Guardiola “le da igual con quién negociar con tal de asegurarse su investidura”, en referencia directa al intento de buscar la abstención del PSOE.
Desde la dirección nacional, en la sede de Bambú, el mensaje es claro: Vox no tiene prisa por cerrar un pacto si el contenido programático no recoge de forma nítida sus principales exigencias. Entre ellas, la derogación de políticas vinculadas a la ideología de género, una bajada sustancial de impuestos y el rechazo a las medidas asociadas al Pacto Verde europeo.
La tensión se suma al precedente de 2023, cuando el PP y el PSOE alcanzaron un acuerdo para la constitución de la Mesa de la Asamblea que dejó fuera a Vox. Aquel movimiento ya provocó un profundo malestar en la formación de Abascal, que ahora ve en el nuevo acercamiento al PSOE una repetición de la estrategia.
El documento del PP y el correo en la bandeja de spam
En medio del cruce de declaraciones, el PP espera respuesta a un documento programático remitido la semana pasada a Vox. El texto, inspirado en propuestas anteriores de la formación verde, fue enviado por correo electrónico en la madrugada del miércoles. Sin embargo, el mensaje terminó en la bandeja de spam del candidato de Vox, retrasando su análisis.
Este episodio ha añadido un matiz casi simbólico al bloqueo político. Mientras el calendario institucional avanza, las negociaciones permanecen en punto muerto. Y en ese contexto, Vox no tiene prisa en acelerar los tiempos.
Fuentes cercanas a la negociación sostienen que, de haber conocido antes el contacto con el PSOE, ni siquiera se habrían sentado a estudiar la propuesta popular. La desconfianza es ahora uno de los principales obstáculos para un acuerdo.
Vox no tiene prisa y no teme elecciones en junio
En el entorno de Abascal se valora cada vez más la repetición electoral como una opción viable. Argumentan que el crecimiento experimentado en otras comunidades autónomas refuerza su confianza. Citan como ejemplo el resultado en Aragón, donde Vox duplicó su representación, y recuerdan que en las últimas elecciones en Extremadura lograron el 17% de los votos y 11 escaños, más del doble que en 2023.
Para la dirección nacional, esta tendencia responde a lo que califican como una “ola de sentido común” frente al bipartidismo tradicional. En ese contexto, insisten en que Vox no tiene prisa porque consideran que una nueva convocatoria podría consolidar aún más su posición.
Dirigentes regionales trasladan que perciben respaldo en la calle y que sus votantes reclaman firmeza en las negociaciones. “Ni un paso atrás”, resumen desde la formación.
El calendario de la investidura marca el límite
La Asamblea de Extremadura celebrará la primera sesión de investidura el próximo 3 de marzo. María Guardiola ha confirmado su candidatura y dispone hasta esa fecha para intentar cerrar apoyos. Si no logra mayoría absoluta en la primera votación, se celebrará una segunda 48 horas después, en la que bastaría mayoría simple.
Si tampoco prospera esa votación, se abrirá un plazo de dos meses desde la primera sesión para intentar investir a un presidente. Ese periodo concluiría el 4 de mayo. Si para entonces ningún candidato obtiene la confianza de la Cámara, la Asamblea se disolverá automáticamente y se convocarán elecciones para junio.
Este horizonte temporal explica la estrategia de presión cruzada. Mientras el PP busca cerrar un acuerdo que garantice estabilidad, Vox no tiene prisa y mantiene la posibilidad de dejar correr el reloj si no se satisfacen sus demandas.
Un pulso con consecuencias nacionales
Lo que ocurre en Extremadura trasciende el ámbito regional. El desenlace marcará la relación futura entre PP y Vox en otros territorios y enviará un mensaje político de alcance nacional. La decisión de Guardiola de explorar la abstención socialista ha reconfigurado las dinámicas y ha fortalecido el discurso de quienes, dentro de Vox, apuestan por marcar perfil propio aunque eso suponga nuevas elecciones.
A menos de un mes de la primera votación de investidura, el escenario sigue abierto. Pero si algo queda claro en este momento es que Vox no tiene prisa, y esa estrategia puede terminar siendo el factor determinante que lleve a Extremadura de nuevo a las urnas en junio.

