La transición masiva de usuarios hacia Windows 11 marca un cambio histórico en la informática, dejando atrás a Windows 10 que ya parece obsoleto.
Windows 10 pierde terreno a un ritmo alarmante
Tras un 2025 de crecimiento casi nulo, Windows 11 ha protagonizado un despegue sin precedentes: en solo dos meses, el sistema operativo de Microsoft ganó 22 puntos porcentuales según Statcounter. Este fenómeno indica una huida masiva de usuarios de Windows 10, que hasta finales del año pasado todavía mantenía un número significativo de seguidores.
A finales de 2025, la balanza entre Windows 10 y Windows 11 estaba casi equilibrada, e incluso el sistema antiguo mostraba signos de recuperación. Sin embargo, a partir de enero de 2026, la situación dio un giro radical: Windows 11 se disparó, alcanzando un 72,78% de cuota global, mientras Windows 10 cae hasta 26,27%, con versiones anteriores como Windows 7 prácticamente desaparecidas.
La situación en España refleja la tendencia global
En nuestro país, aunque Windows 10 todavía resiste con un 35%, Windows 11 se acerca al 62% del mercado. La preferencia por el sistema más moderno es clara y confirma que la estrategia de Microsoft, aunque polémica, finalmente ha forzado a los usuarios a actualizar.
Microsoft evita el desastre, pero a qué precio
La compañía estadounidense se había visto acorralada: la campaña de migración a Windows 11 había fracasado inicialmente, obligando a ofrecer un año adicional de soporte en la UE para Windows 10. Los constantes avisos, la eliminación de funciones y la presión por migrar habían generado críticas virales, incluyendo burlas en redes sociales donde la plataforma ha sido apodada “Microslop” debido a su obsesión con la inteligencia artificial.
Ahora, con la integración de Copilot y funciones de IA en el escritorio, Microsoft logra finalmente que los usuarios acepten la transición, aunque muchos expertos señalan que la adopción ha sido más producto de la imposición que de la innovación genuina.
¿El fin de una era tecnológica?
Para muchos analistas, la caída de Windows 10 recuerda al histórico final de Windows XP, un sistema que vivió años de soporte extendido antes de ceder ante la presión tecnológica. La pregunta que queda en el aire es si esta aceleración hacia Windows 11 refleja verdadero progreso o simplemente la consolidación de un monopolio que obliga a los usuarios a adaptarse.
Windows 10 se despide lentamente mientras Windows 11 impone su hegemonía tecnológica en todo el planeta.

