Plataformas como World Monitor permiten monitorear conflictos en Oriente Próximo mediante mapas y datos en vivo, pero expertos alertan de riesgos de descontextualización y desapego emocional.
Monitoreo en tiempo real… con límites
El ingeniero libanés Elie Habib, cofundador de Anghami, creó World Monitor, un sistema basado en inteligencia artificial que combina:
- Más de 200 fuentes de noticias
- Señales de datos abiertos, como tráfico aéreo, alertas militares y actividad satelital
- Algoritmos que generan un índice de inestabilidad global
Su intención: ofrecer un “periodismo automatizado en tiempo real” para comprender mejor los movimientos geopolíticos. La plataforma cuenta ya con casi cinco millones de usuarios, incluyendo unas 70.000 personas en España.
¿Más datos = más comprensión?
Expertos en comunicación y OSINT (inteligencia de fuentes abiertas) advierten sobre los riesgos de estas herramientas:
- Patricia Ventura, investigadora en IA y comunicación, señala que la interpretación de la IA es inestable y no contextualiza el sufrimiento humano, algo que el periodismo sí hace.
- Craig Silverman, especialista en desinformación, alerta de que estos paneles pueden dar una sensación de videojuego, generando desapego emocional y saturación de información.
Ambos coinciden en que más datos no equivalen automáticamente a mejor comprensión, y que confiar únicamente en sistemas automáticos puede ofrecer una visión parcial y descontextualizada de la guerra.
Riesgos de la automatización
Algunas plataformas incluso integran funciones de mercados de predicción para apostar sobre líderes o eventos futuros, lo que aumenta la distancia ética y emocional frente al conflicto real.
Elie Habib aclara que la intención de World Monitor no es hacer seguimiento de guerras por entretenimiento, sino anticipar movimientos y concentrarse en áreas de riesgo, por ejemplo, en el estrecho de Ormuz para prever subidas en precios de materias primas.
Conclusión: datos con responsabilidad
La IA puede acelerar la llegada de información, pero no reemplaza el periodismo ni el contexto humano necesario para interpretar los hechos.
Como resume Ventura: “Los datos no son la realidad, y la realidad no se reduce a los datos. Una máquina no puede asumir responsabilidades ni ofrecer sentido a lo que ocurre”.

