Años de filtraciones en viviendas protegidas
Los bloques 15, 17, 19 y 21 de la calle Ribeira Sacra, en el barrio coruñés de Novo Mesoiro, llevaban años sufriendo filtraciones de agua y humedades persistentes que han deteriorado numerosas viviendas de protección oficial.
El Consello de la Xunta aprobó finalmente la intervención por vía de urgencia, desbloqueando un proceso que se había enquistado durante años. La decisión fue comunicada recientemente a los vecinos en una asamblea extraordinaria, donde muchos recibieron la noticia con sorpresa.
Una de las residentes explicó que “no nos lo esperábamos, pero es una alegría después de tantos años de calvario”, reflejando el cansancio acumulado por una situación que había afectado tanto a las estructuras de las viviendas como a la calidad de vida de los residentes.
Los primeros indicios de que la obra es ya una realidad han comenzado a verse en el propio edificio. Según los vecinos, ya se han colocado carteles informativos en los ascensores y se ha instalado una caseta de obra con baño químico, señal clara de que los trabajos están a punto de arrancar de forma visible.
Un proceso bloqueado durante años
La presidenta de la comunidad, Maite Orduña, confirmó que el camino hasta esta decisión ha sido largo y complejo. Durante al menos dos años, los vecinos han mantenido negociaciones y gestiones con la administración autonómica y con distintas empresas constructoras.
El principal obstáculo fue encontrar una empresa dispuesta a ejecutar el proyecto. Según los afectados:
- Tres licitaciones públicas quedaron desiertas.
- Dos adjudicaciones directas posteriores tampoco prosperaron.
Ante la gravedad de la situación, la Xunta optó finalmente por activar un procedimiento excepcional por emergencia social, lo que permitió desbloquear la adjudicación.
La obra ha sido asignada a la empresa Prace Servicios y Obras S.A., encargada de ejecutar una intervención que la propia comunidad considera “de gran envergadura”.
Una obra cercana al millón de euros
Aunque el presupuesto definitivo todavía no está cerrado debido al procedimiento urgente, se estima que la inversión rondará el millón de euros, que será asumido por la Xunta de Galicia.
El proyecto contempla una intervención técnica compleja para evitar que las filtraciones vuelvan a repetirse. Entre las actuaciones previstas destacan:
- Instalación de una cubierta tipo deck no transitable sobre la estructura actual.
- Colocación de aislamiento térmico y lámina impermeable.
- Impermeabilización de cubiertas planas en núcleos de escaleras y ascensores.
- Intervención en elementos singulares, como chimeneas o casetones.
Una de las particularidades de la obra es que no se retirará completamente el tejado existente, sino que se reforzará con un sistema superior diseñado para mejorar la impermeabilización.
Obras durante seis meses y reparación posterior de viviendas
La ejecución de los trabajos tendrá un plazo aproximado de seis meses. Además, se contratará un director de obra externo, que informará directamente a la presidenta de la comunidad para garantizar la supervisión del proyecto.
Las obras comenzarán por el portal 21, donde se concentran los problemas más graves de filtraciones.
No obstante, los vecinos son conscientes de que la renovación del tejado no resolverá automáticamente todos los daños acumulados en los pisos.
Las reparaciones interiores se abordarán en una segunda fase, una vez finalizada la intervención en la cubierta y tras evaluar la gravedad de los desperfectos en cada vivienda.
Esperanza entre los vecinos tras años de deterioro
En la asamblea celebrada esta semana participaron alrededor de 50 residentes de los cuatro portales afectados. De las 140 viviendas existentes, una gran parte se encuentra actualmente en régimen de alquiler, lo que ha complicado también la gestión comunitaria.
Aun así, la confirmación del inicio de las obras ha generado un cambio de ánimo evidente entre los vecinos, que durante años convivieron con goteras, humedades y daños estructurales.
Como resumía una de las propietarias durante la reunión:
“Por fin vemos la luz. Después de tantos años sufriendo, parece que la solución está cerca.”
La gran incógnita ahora es si esta intervención será suficiente para resolver definitivamente los problemas estructurales de unas viviendas públicas que, según denuncian los residentes, han soportado demasiado tiempo un deterioro que nunca debió prolongarse tanto.

