La Guardia Civil y la GNR portuguesa desmantelan dos puntos de almacenamiento entre Huelva y Portugal. Hay 10 detenidos, nueve vehículos y tres armas intervenidas.
Un importante operativo conjunto entre España y Portugal ha permitido asestar un nuevo golpe a las organizaciones dedicadas al narcotráfico en el suroeste de la Península Ibérica. La Guardia Civil y la Guarda Nacional Republicana (GNR) portuguesa han desarticulado una organización que presuntamente utilizaba el río Guadiana como vía para introducir hachís en España y Portugal antes de distribuirlo hacia otros puntos de Europa.
La denominada operación Tridente se ha saldado con 10 personas detenidas y 10 600 kilos de hachís incautados, repartidos en 265 fardos. Los agentes también intervinieron nueve vehículos y tres armas de fuego.
La investigación permitió localizar dos instalaciones utilizadas presuntamente como “guarderías” de droga, una en Ayamonte (Huelva) y otra en territorio portugués, junto al Guadiana.
Primera operación en Ayamonte: 5 280 kilos de hachís
El primer golpe se produjo durante la madrugada del 20 de agosto.
Después de desplegar un dispositivo de vigilancia, la Guardia Civil localizó un inmueble en Ayamonte presuntamente utilizado por la organización para almacenar importantes cantidades de droga.
Los agentes sorprendieron en el interior a tres integrantes de la organización y localizaron 132 fardos de hachís con un peso conjunto de 5 280 kilos.
La operación reveló además el nivel logístico con el que presuntamente trabajaba la red.
La Guardia Civil intervino seis vehículos, cinco de ellos sustraídos, que habían sido modificados para transportar estupefacientes.
Pero el hallazgo más preocupante llegó con las armas.
Los agentes encontraron una pistola y un fusil de asalto, ambos con munición y preparados para ser utilizados, según la información disponible sobre la operación.
Los tres detenidos fueron puestos a disposición judicial como presuntos responsables de delitos de tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas, robo de vehículos y falsedad documental. Los tres ingresaron posteriormente en prisión provisional.
Segundo almacén al otro lado del Guadiana
La operación no terminó en Huelva.
Solo dos días después, el 22 de agosto, la Guardia Civil y la GNR portuguesa desplegaron un nuevo dispositivo de vigilancia sobre otro inmueble situado en Portugal, también junto al río Guadiana.
Su localización resulta significativa porque se encontraba en un enclave estratégico próximo a la frontera hispano-portuguesa.
Los agentes descubrieron allí una segunda instalación utilizada presuntamente para almacenar droga.
El resultado fue prácticamente idéntico al obtenido en España: 133 fardos de hachís con un peso aproximado de 5 320 kilos.
También fueron intervenidos tres vehículos, al menos uno de ellos sustraído, y otra pistola.
Sumadas ambas actuaciones, las fuerzas de seguridad consiguieron sacar de circulación 10,6 toneladas de hachís.
Persecución por tierra, mar y aire para detener a siete sospechosos
La segunda fase tuvo además un componente operativo especialmente intenso.
Las personas que se encontraban en el inmueble portugués consiguieron inicialmente escapar a bordo de una embarcación.
Guardia Civil y GNR activaron entonces un dispositivo coordinado con medios terrestres, marítimos y aéreos para perseguir a los fugitivos.
La embarcación terminó siendo interceptada y sus siete ocupantes fueron detenidos.
Los sospechosos fueron puestos el 24 de agosto a disposición de las autoridades judiciales portuguesas por presuntos delitos relacionados con tráfico de drogas, robo de vehículos y tenencia ilícita de armas.
Finalmente también ingresaron en prisión provisional.
El Guadiana, una frontera especialmente difícil de controlar
La operación vuelve a poner de manifiesto uno de los problemas a los que se enfrentan las fuerzas de seguridad en el sur peninsular.
El río Guadiana constituye parte de la frontera natural entre España y Portugal, y sus características geográficas permiten desplazamientos por agua entre ambos territorios.
Para una organización criminal, operar a ambos lados de una frontera internacional puede ofrecer ventajas logísticas y dificultar una investigación si las autoridades nacionales no trabajan de manera coordinada.
La operación Tridente demuestra precisamente lo contrario: la cooperación entre Guardia Civil y GNR permitió intervenir simultáneamente sobre la infraestructura utilizada en los dos países.
Vehículos robados, armas y almacenes para mover toneladas
Las cifras permiten comprender la dimensión de la organización investigada.
No se trataba únicamente de personas transportando pequeñas cantidades de droga. Los dos almacenes concentraban 265 fardos, mientras que varios de los vehículos habían sido presuntamente robados y modificados para transportar estupefacientes.
La presencia de tres armas de fuego, incluido un fusil de asalto, añade además un componente de peligrosidad al dispositivo.
El balance definitivo comunicado sobre la operación Tridente deja 10 detenidos, 10 600 kilos de hachís, nueve vehículos y tres armas de fuego intervenidas.
Todos los arrestados permanecen bajo la presunción de inocencia mientras se desarrollan los correspondientes procedimientos judiciales.
Cooperación entre España y Portugal contra el narcotráfico
El resultado constituye también un ejemplo de la importancia de compartir inteligencia y capacidad operativa entre los dos países.
Las organizaciones dedicadas al narcotráfico no se detienen en las fronteras administrativas. Sus rutas pueden atravesar diferentes jurisdicciones, utilizar vías marítimas y terrestres y cambiar rápidamente los lugares donde almacenan la mercancía.
Frente a ese modelo criminal, la coordinación internacional resulta imprescindible.
En esta ocasión, la combinación de vigilancia, investigación y medios terrestres, marítimos y aéreos permitió localizar los dos puntos de almacenamiento y detener a quienes presuntamente integraban la estructura.
La operación Tridente deja así uno de los balances antidroga más contundentes de las últimas semanas en la zona fronteriza: más de 10 toneladas de hachís retiradas del circuito del narcotráfico y dos infraestructuras logísticas desmanteladas a ambos lados del Guadiana.

