Precio del aceite de oliva en la UE es una de las expresiones más repetidas en los mercados agroalimentarios europeos tras confirmarse un giro histórico en 2025. Después de cuatro años consecutivos de fuertes incrementos —con subidas acumuladas del 78% entre 2022 y 2024— el precio del aceite de oliva en la UE bajó un 23% en 2025, según datos de Eurostat. Se trata del primer descenso relevante tras una escalada sin precedentes.
La pregunta ahora es clara: ¿por qué cae el precio del aceite de oliva en la UE y qué pueden esperar productores y consumidores en 2026?
Años de subidas récord en el precio del aceite de oliva en la UE
Antes de la actual caída, el precio del aceite de oliva en la UE vivió una etapa de inflación extrema. Los datos muestran incrementos del 4,1% en 2021, del 14,5% en 2022, del 34,4% en 2023 y del 32,2% en 2024. En varios meses de 2023 y 2024, la tasa interanual superó el 50%, alcanzando un máximo del 52,4% en marzo de 2024.
El principal motivo fue el desplome de la producción provocado por la sequía extrema y las olas de calor que afectaron a la cuenca mediterránea, especialmente a España, el mayor productor comunitario. La combinación de cosechas muy pobres y existencias en mínimos históricos tensionó el mercado.
Según Mariana Matos, secretaria general de Casa do Azeite (Asociación Portuguesa del Aceite de Oliva), la única forma de equilibrar la oferta y la demanda en ese contexto fue mediante subidas de precios. Así, el precio del aceite de oliva en la UE se convirtió en uno de los indicadores más visibles de la crisis climática en el sector agrícola.
Recuperación de la producción y efecto directo en los precios
El cambio de tendencia en el precio del aceite de oliva en la UE tiene una explicación clara: la recuperación progresiva de la producción. Datos del Consejo Oleícola Internacional (COI) muestran que la producción comunitaria cayó un 39% en la campaña 2022/23, hasta 1,39 millones de toneladas, frente a los 2,27 millones de 2021/22.
En la campaña 2023/24 hubo una ligera mejora, con 1,55 millones de toneladas, aunque aún por debajo de la media histórica. Sin embargo, las cifras provisionales para 2024/25 apuntan a un repunte hasta 2,11 millones de toneladas, acercándose a niveles más normales.
Este aumento de la oferta ha ejercido una presión directa a la baja sobre el precio del aceite de oliva en la UE. Como subraya un portavoz del COI, en cualquier mercado las variaciones de la oferta generan movimientos proporcionales en los precios.
España lidera la caída del precio del aceite de oliva en la UE
Entre los 35 países europeos analizados, España registró en 2025 la mayor caída del precio del aceite de oliva en la UE, con un descenso del 38,9%. Grecia le siguió con una bajada del 29,2% y Portugal con un 24%. Son precisamente los tres grandes productores donde el impacto de una buena cosecha se traslada más rápidamente al consumidor.
España concentra más del 65% de la producción comunitaria, por lo que cualquier variación en su volumen productivo influye decisivamente en el precio del aceite de oliva en la UE.
En contraste, países menos vinculados a la producción primaria experimentaron descensos más moderados. Francia registró una bajada leve, mientras que en Italia y Alemania las reducciones fueron intermedias. Fuera de la UE, Albania y Rumanía registraron incluso incrementos.
Costes energéticos y menor demanda
Otro factor clave en la evolución del precio del aceite de oliva en la UE es el comportamiento de la demanda. Rafael Pico Acevedo, director de ASOLIVA (Asociación Española de Exportadores de Aceite de Oliva), explica que los elevados costes energéticos y la escasez de producto llevaron los precios a niveles históricos en los últimos años.
Sin embargo, esas subidas provocaron un efecto rebote: el consumo cayó con fuerza. Muchos hogares redujeron la compra de aceite de oliva o lo sustituyeron por otros aceites más económicos. Ahora, con mayor disponibilidad y menor presión sobre los costes, el mercado está corrigiendo.
Mariana Matos añade que la combinación de mayor oferta y menor demanda está acelerando la caída del precio del aceite de oliva en la UE, especialmente en los países productores.
¿Qué esperan los productores en 2026?
De cara a 2026, las previsiones apuntan a cierta estabilidad. El COI estima que la producción podría mantenerse ligeramente por debajo de los 2,11 millones de toneladas en la campaña 2025/26, lo que sugiere un equilibrio más sostenible.
Los productores confían en que el precio del aceite de oliva en la UE encuentre un punto intermedio: lejos de los máximos históricos que dañaron el consumo, pero también suficientemente rentable para garantizar inversiones y viabilidad económica.
El sector es consciente de que la volatilidad climática seguirá siendo un riesgo estructural. Las olas de calor y la sequía podrían volver a alterar la oferta en cualquier momento, afectando de nuevo al precio del aceite de oliva en la UE.
En definitiva, tras años de tensiones extremas, el mercado parece encaminarse hacia una fase de normalización. La caída del precio del aceite de oliva en la UE en 2025 marca un punto de inflexión, pero el equilibrio futuro dependerá del clima, los costes energéticos y la recuperación del consumo en 2026.

