Un estudio comparativo en zoológicos revela que ambas especies de grandes simios muestran niveles parecidos de agresión, aunque atacan a objetivos distintos según el sexo.
Revisión de los mitos sobre bonobos y chimpancés
Durante décadas, los bonobos (Pan paniscus) han sido considerados los «simios pacíficos», en contraste con los chimpancés (Pan troglodytes), tradicionalmente vistos como más violentos.
Un estudio reciente, publicado en la revista Science Advances y liderado por Emile Bryon de la Universidad de Utrecht, ha cuestionado esta percepción. Tras observar a casi 200 ejemplares en 13 años de estudio en zoológicos, los investigadores concluyen que:
- Los niveles globales de agresión son comparables en ambas especies.
- Las diferencias aparecen en los objetivos de los ataques, no en la frecuencia.
Patrones de agresión según el sexo
El análisis de 3.243 episodios de agresión (1.368 de bonobos y 1.875 de chimpancés) reveló:
- Chimpancés: predomina la violencia de machos hacia hembras.
- Bonobos: predomina la agresión de hembras hacia machos, probablemente vinculada a su estructura social matriarcal.
- Entre individuos del mismo sexo, los niveles de agresión son similares en ambas especies.
Esto indica que el supuesto pacifismo de los bonobos no se refleja en cautividad y que la agresión masculina sigue siendo relevante.
Contexto ecológico y evolutivo
Las diferencias tradicionales entre ambas especies se atribuían a factores ecológicos:
- Los chimpancés viven en hábitats donde la comida es más irregular, lo que refuerza la competencia y jerarquías dominadas por machos.
- Los bonobos, en zonas más estables y ricas en recursos, han evolucionado con menor presión de depredación y mayor estatus social para las hembras.
Sin embargo, este estudio muestra que las condiciones ecológicas no eliminan la agresión en los bonobos, sino que modulan a quién se dirige.
Comportamientos estratégicos: la redirección de agresión
Entre bonobos, la agresión de hembras hacia machos podría reflejar conductas de redirección, un comportamiento estratégico en simios donde un individuo ataca a un tercero no involucrado para liberar tensiones.
Además, la variabilidad entre grupos dentro de cada especie sugiere que las dinámicas sociales son específicas de cada grupo, reforzando la complejidad de los patrones de agresión.
Implicaciones para entender la agresión humana
Los autores destacan que estudiar chimpancés y bonobos, los primates más cercanos a nosotros genéticamente, ayuda a comprender los orígenes evolutivos de la agresión.
En los humanos, al igual que en estos simios, la agresión cumple funciones estratégicas: asegurar recursos, proteger territorio o acceder a parejas, y varía según la estructura social y el contexto ecológico.

