Causas de náuseas y fatiga tras entrenamientos intensos
Tras una sesión de ejercicio intenso, es común experimentar síntomas como náuseas y fatiga. Este fenómeno, conocido como la «gripe del entrenamiento», no se debe a una infección viral, sino a una respuesta fisiológica del organismo ante el estrés físico.
Cuando se realiza un ejercicio muy intenso o no habitual, se producen microrroturas en las fibras musculares, lo cual es normal para el progreso físico. El cuerpo responde a este daño enviando citoquinas proinflamatorias, proteínas que movilizan el sistema inmune y generan una respuesta inflamatoria similar a la de una infección.
Estos citoquinas pueden llevar al cerebro a recibir señales de malestar general, similares a las de una gripe. Además, durante el ejercicio extremo, el flujo sanguíneo se redirige principalmente a los músculos y el corazón, lo que reduce el flujo sanguíneo hacia el tracto digestivo en hasta un 80%, provocando así náuseas.
También juega un rol la acidosis metabólica: en esfuerzos máximos, los músculos producen ácido láctico a un ritmo superior al que el cuerpo puede eliminar, lo que puede desencadenar náuseas como mecanismo de defensa.
Otra teoría relevante es la denominada «ventana abierta», en la que el sistema inmunitario experimenta una disminución temporal en los niveles de linfocitos en las 3 a 24 horas posteriores al ejercicio, lo que contribuye a esta sensación de debilidad.
Finalmente, el estrés metabólico, derivado del agotamiento de glucógeno, puede dar lugar a mareos y confusión, mientras que la pérdida de fluidos y sodio a través del sudor puede llevar a la deshidratación, generando dolor de cabeza y escalofríos.
Para mitigar estos síntomas, se recomienda evitar alimentos sólidos antes de un entrenamiento intenso y realizar una recuperación activa ingiriendo carbohidratos y proteínas post-entrenamiento. Además, se aconseja evitar cambios bruscos en la rutina para no provocar un estado de shock en el cuerpo. Por último, si los síntomas incluyen fiebre alta o persisten por más de 48 horas, es importante considerar que podría haber una infección real, y es recomendable buscar atención médica.

