La guerra y las lluvias afectan el cereal en España
La campaña agrícola de 2026 se presenta como un reto para los agricultores españoles, debido a las intensas lluvias de principios de año que han dificultado las labores de siembra en varias explotaciones. Esto ha llevado a que muchos productores no hayan podido sembrar el cereal a tiempo debido al encharcamiento de los terrenos.
Además de este clima adverso, la guerra en Irán ha incrementado los costos de los fertilizantes, complicando aún más la situación. Por esta razón, algunos agricultores han decidido optar por cultivos alternativos, como el girasol, que permite una siembra más tardía y requiere menos inversión en insumos.
Los agricultores están adoptando el girasol no solo como una alternativa estratégica, sino como una solución a corto plazo ante la incertidumbre económica y las dificultades para sembrar cereal. En este contexto, se ha observado una disminución del 5% a 10% en la siembra de cereal en Castilla y León, mientras que el área dedicada al girasol está creciendo, con incrementos de hasta un 30% en algunas localidades.
Históricamente, el girasol ha mantenido una presencia estable en el campo español, alcanzando en el año 2022 una superficie cultivada de 877 000 hectáreas y una producción cercana a las 800 000 toneladas. Aunque los precios de los cereales han experimentado cierta volatilidad debido al contexto internacional, las organizaciones agrarias expresan sus dudas sobre la rentabilidad de sembrar cereal, dada la elevada inversión requerida.
Recientemente, asociaciones agrarias han criticado las previsiones optimistas emitidas por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), considerando que los datos deberían ser reevaluados a medida que avancen los meses cruciales de abril y mayo.

