Estrés y agotamiento en veterinarios: el impacto del burnout
La profesión veterinaria, asociada comúnmente con la dedicación y el amor por los animales, enfrenta un desafío creciente que pocos perciben. Las largas jornadas laborales, la toma de decisiones difíciles, y la presión emocional han derivado en un fenómeno conocido como burnout, una especie de agotamiento profesional que afecta a un número significativo de veterinarios.
Este problema fue destacado en una jornada realizada en Huesca, titulada Cuando la vocación pesa: el coste emocional de la profesión veterinaria y cómo protegerte, llevada a cabo por la doctora en Veterinaria y psicóloga clínica Lorena Millán. Durante este evento, se discutió cómo el burnout impacta no solo el bienestar de los veterinarios, sino también la calidad de atención que reciben los animales.
Un estudio de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y la farmacéutica Boehringer Ingelheim en 2024, que incluyó a más de 1 200 veterinarios, reveló preocupantes estadísticas: más del 60% de los encuestados indicó sentirse mentalmente agotado y sin capacidad para recuperarse, mientras que el 91,2% reportó tristeza al pensar que habían fallado en su trabajo.
Entre los factores que contribuyen a esta situación se encuentran la sobrecarga asistencial, la dificultad para equilibrar la vida personal y laboral, y los dilemas éticos que enfrentan en su práctica. Un informe de medios del sector como Animal’s Health muestra que en EE.UU., cerca del 17% de los veterinarios ha considerado el suicidio, y en Noruega, un 30%% ha experimentado sentimientos de inutilidad en el último año.
Además, un segundo estudio realizado en 2025 tras la implementación del Real Decreto 666/2023, que establece un control exhaustivo sobre el uso de antibióticos, ha señalado un incremento en los niveles de estrés entre los veterinarios, quienes deben lidiar con una creciente carga burocrática y preocupación por sanciones, lo que aumenta su presión laboral.
Los profesionales de la veterinaria han expresado su malestar, con algunos considerando cerrar sus clínicas o cambiar de profesión. Este panorama pone de relieve la necesidad de abordar la salud mental dentro del sector como un problema estructural, a través de medidas como la reducción de la carga burocrática, la mejora de las condiciones laborales y el desarrollo de apoyos psicológicos.
Es fundamental reconocer que detrás de cada consulta y tratamiento veterinario hay un profesional que también necesita atención y apoyo, lo cual es esencial para garantizar un sistema de atención animal eficaz y sostenible.

