Lo que parecía imposible hace apenas semanas ha terminado ocurriendo. Estados Unidos ha decidido flexibilizar sus propias sanciones contra Venezuela para permitir que el régimen pague a los abogados de Nicolás Maduro y Cilia Flores, acusados de narcotráfico en Nueva York.
Un giro inesperado en la estrategia de Washington
La decisión ha sido adoptada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, que ha emitido nuevas licencias para autorizar estos pagos bajo condiciones estrictas.
👉 Entre ellas, destaca una clave:
- Los fondos deberán proceder de recursos disponibles a partir del 5 de marzo de 2026
- No podrán utilizarse fondos bloqueados previamente por sanciones
Este movimiento supone un cambio relevante en la política del Gobierno de Donald Trump, que hasta ahora impedía cualquier acceso a esos recursos por razones de seguridad nacional.
El argumento legal que ha forzado el cambio
La defensa del mandatario venezolano, liderada por el abogado Barry Pollack, llevaba semanas denunciando que las sanciones impedían ejercer un derecho fundamental.
Según sus argumentos:
- Bloquear los pagos vulneraba la Sexta Enmienda de la Constitución de EEUU
- Maduro no podía elegir libremente su defensa
- El juicio quedaba comprometido desde el inicio
Un juez federal, Alvin Hellerstein, ya había mostrado dudas sobre la postura de la Fiscalía, señalando que tras su detención, Maduro ya no representaba una amenaza directa para la seguridad nacional.

Maduro y Flores, a la espera de un juicio histórico
El exmandatario venezolano, de 63 años, y su esposa, de 69, permanecen en una prisión federal en Brooklyn tras ser detenidos en enero de 2026.
Ambos enfrentan cargos extremadamente graves:
- Conspiración para narcoterrorismo
- Importación de cocaína
- Delitos relacionados con crimen organizado
Pese a ello, se han declarado no culpables y el juicio podría retrasarse entre uno y dos años.
De bloqueo total a concesiones legales
La decisión de permitir el pago de abogados no es aislada. Forma parte de un contexto más amplio en el que Washington ha empezado a ajustar su política hacia Venezuela, combinando presión con concesiones puntuales.
Pero este caso resulta especialmente polémico:
👉 Estados Unidos permite ahora que el propio régimen acusado financie su defensa en suelo estadounidense.
Impacto político y jurídico
Esta medida abre varios frentes:
- Jurídico: refuerza el derecho a defensa, incluso en casos de alta gravedad
- Político: evidencia contradicciones en la política de sanciones
- Económico: permite movilizar recursos venezolanos bloqueados parcialmente
Para muchos analistas, se trata de un precedente delicado que podría afectar a futuros casos internacionales.
Reflexión final
Que Estados Unidos tenga que relajar sus propias sanciones para garantizar un juicio justo plantea una cuestión incómoda:
¿Puede un sistema de sanciones mantenerse firme si entra en conflicto con los principios básicos del Estado de derecho?
El caso de Maduro no solo será un juicio penal. Será también un test sobre los límites entre justicia, política y poder internacional.

