El siete veces campeón del mundo cuestiona la metodología de preparación de Ferrari y pide cambios tras un GP de Miami marcado por problemas de rendimiento y estrategia.
Lewis Hamilton ha lanzado un mensaje contundente dentro de Ferrari. El piloto británico, una de las grandes incorporaciones de la escudería italiana para la era 2026 de la Fórmula 1, ha decidido poner límites a su preparación entre Grandes Premios tras detectar, según él, una desconexión entre el simulador y la pista real.
El desencuentro llega después de un GP de Miami complicado, donde el rendimiento del británico quedó lejos del nivel mostrado por su compañero Charles Leclerc, especialmente en clasificación y ritmo de carrera.
Y ahora Hamilton ha dicho basta.
Hamilton señala el simulador como problema clave
El piloto británico ha dejado clara su postura sobre el uso excesivo del simulador en su preparación:
“No iré al simulador entre carreras, porque luego llegas al circuito y el ‘set-up’ no funciona”, afirmó Hamilton.
Según el inglés, la correlación entre lo que se trabaja en fábrica y lo que ocurre en pista no está siendo fiable, lo que genera decisiones de reglaje equivocadas en momentos clave del fin de semana.
Hamilton insiste en que esta desconexión le está haciendo perder rendimiento en carreras donde cada detalle cuenta.

Miami expone las debilidades del lado de Hamilton
El Gran Premio de Miami fue un punto de inflexión en su análisis interno.
Hamilton sufrió una carrera marcada por incidentes desde la primera vuelta, incluyendo un trompo de Max Verstappen y un toque con el argentino Franco Colapinto, que dañó seriamente la aerodinámica de su Ferrari.
“Perdí muchísima carga aerodinámica. Estaba en tierra de nadie”, explicó el británico tras la carrera.
El resultado fue un domingo de supervivencia más que de competición, donde el objetivo pasó a ser simplemente sumar puntos.
Críticas a la preparación del fin de semana
Más allá de los incidentes de carrera, Hamilton apunta directamente a la preparación previa como el origen del problema.
El británico considera que el trabajo previo en simulador no está ayudando a encontrar un equilibrio competitivo real cuando el coche pisa el asfalto.
En un calendario con formato sprint, la falta de tiempo para ajustar configuraciones complica aún más la situación.
“Haces seis vueltas y tienes que adaptarte como puedes”, resumió.
“En China funcionó mejor sin simulador”
Hamilton incluso ha puesto un ejemplo concreto para justificar su decisión: el Gran Premio de China.
Según el piloto, aquel fue uno de sus mejores fines de semana con Ferrari, y curiosamente llegó con una preparación distinta.
“No fui a la fábrica antes de China y fue mi mejor GP”, aseguró.
Este contraste ha reforzado su convicción de que necesita cambiar su enfoque.
Ferrari, ante un dilema interno
Las declaraciones de Hamilton abren un debate importante dentro de Ferrari.
La escudería italiana ha invertido fuertemente en herramientas de simulación y desarrollo virtual, pero la falta de correlación con la pista podría estar generando frustración en uno de sus pilotos estrella.
El objetivo ahora será ajustar la metodología para evitar que este conflicto escale dentro del equipo en plena temporada.
Leclerc, referencia interna y presión añadida
Mientras Hamilton busca respuestas, Charles Leclerc sigue mostrando un rendimiento más consistente dentro del garaje rojo.
El monegasco ha sido más competitivo tanto en clasificación como en ritmo de carrera, lo que incrementa la presión interna sobre el británico.
Ferrari, en este contexto, necesita equilibrio entre ambos lados del box para no perder terreno en la lucha por el campeonato.
Preocupación por el rendimiento en Canadá
De cara al próximo Gran Premio, Hamilton ya ha advertido de un problema adicional: la velocidad punta del SF-26.
El circuito de Montreal podría exponer otra debilidad del monoplaza Ferrari, especialmente en rectas largas donde el equipo estima una pérdida de hasta tres o cuatro décimas.
Un escenario complicado para un piloto que busca reconstruir sensaciones.
Un punto de inflexión en su etapa en Ferrari
La decisión de Hamilton no es menor.
No se trata solo de un ajuste técnico, sino de un cambio de filosofía dentro de su relación con el equipo.
El británico quiere recuperar sensaciones más naturales en pista y reducir la dependencia de herramientas que, según él, están distorsionando la realidad competitiva.
Ferrari, ahora, tendrá que decidir cómo equilibrar método, tecnología y la voz de su piloto más experimentado.

