En los últimos años, diversos medios internacionales han abordado el creciente desinterés de los adolescentes por ceder el asiento a personas mayores en el transporte público. Esta situación ha sido reportada tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, donde los centros comerciales han comenzado a restringir la entrada de grupos de adolescentes debido a preocupaciones por desorden y conflictos.
Un estudio reciente indicó que muchos adultos, incluidos los mayores, han notado una disminución en los actos de cortesía en espacios públicos. Una ciudad en España ha visto cómo las personas mayores deben solicitar a los jóvenes que se levanten de su asiento, incluso en zonas reservadas para ellos. Aunque no se trata de un fenómeno exclusivo de España, es un tema que se ha hecho más visible debido a la falta de interacción y normas en el comportamiento social.
Adicionalmente, se ha observado que la interacción social ha cambiado en muchas culturas, generando un debate sobre cómo estas variaciones de comportamiento pueden tener un impacto económico directo, desde la necesidad de seguridad adicional en espacios comerciales hasta los cambios en la confianza y el capital social. Las diferencias en los códigos de conducta entre generaciones y culturas han llevado a una percepción de relajación en las normas de convivencia.
En este contexto, el papel del Estado también se menciona como un elemento clave en la creación de un entorno social más respetuoso y seguro para todos. Se considera que la falta de regulación social y el cambio en las interacciones pueden tener un coste significativo para la sociedad en general, tanto en términos económicos como en la calidad de vida de sus ciudadanos.

