Lo que está ocurriendo podría volver a evidenciar la lentitud estructural de las grandes infraestructuras ferroviarias en España.
Mientras el Gobierno anuncia inversiones millonarias, la realidad sobre el terreno avanza a paso lento y con décadas de retraso acumulado.
ADIF activa expropiaciones en Monforte-Montefurado para unas obras aún sin fecha de inicio
El gestor ferroviario estatal ADIF ha iniciado el procedimiento de ocupación y expropiación de terrenos necesarios para las obras de modernización de la línea entre Monforte de Lemos y Montefurado, dentro del histórico eje ferroviario entre Galicia y León.
El proceso, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), afecta a un total de 78 000 metros cuadrados, aunque la mayoría corresponde a ocupaciones temporales, no a expropiaciones definitivas.
Pese al anuncio, la actuación evidencia un hecho clave: las obras no tienen fecha de inicio confirmada, aunque sí siguen acumulando trámites administrativos.
Un proyecto estratégico… que sigue sin arrancar
La modernización de esta línea ferroviaria forma parte de los planes estatales de mejora del corredor entre Ponferrada y Monforte, considerado durante décadas uno de los accesos ferroviarios históricos de Galicia.
Sin embargo, el proyecto arrastra una realidad incómoda:
años de planificación, redacción de proyectos y anuncios presupuestarios sin ejecución real sobre el terreno.
Según datos del Ministerio de Transportes, en febrero de 2025 se preveía licitar contratos por valor de 565 millones de euros, pero a mediados de 2026 las obras siguen sin haber comenzado.
Expropiaciones mínimas, impacto limitado… pero burocracia creciente
De los 34 propietarios afectados, solo dos perderán parte de sus terrenos de forma definitiva:
- Un terreno de 53 m² en Quiroga
- Otro de 31 m² en Monforte
El resto de la superficie —casi 77 996 m²— será de ocupación temporal, destinada a acopios de material, maquinaria y trabajos auxiliares.
Reparto territorial de las ocupaciones:
- 69% en Monforte de Lemos
- 13% en Ribas de Sil
- 8% en Quiroga
- Menos del 4% en A Pobra do Brollón
Aunque el impacto físico es reducido, el proceso refleja la complejidad administrativa y la lentitud en la ejecución de infraestructuras clave.
Tres proyectos desde 2021… y ninguna obra finalizada
La planificación del tramo se divide en tres grandes proyectos técnicos, todos ellos impulsados por el Gobierno central:
- Covas–Monforte (adjudicado en 2021 por 2,9 millones €)
- La Granja–Covas (junio de 2021 por 1,8 millones €)
- León–La Granja (abril de 2025 por 3,8 millones €)
A pesar de esta estructura técnica ya definida, el resultado es evidente:
ninguno de los tramos ha iniciado todavía su fase de ejecución plena.
Retrasos acumulados y críticas al modelo de gestión
El caso vuelve a poner el foco en el modelo de gestión de infraestructuras públicas en España, donde la planificación suele extenderse durante años sin ejecución efectiva.
Desde sectores críticos se señala que este tipo de proyectos evidencian:
- Exceso de burocracia administrativa
- Falta de coordinación entre planificación y ejecución
- Dependencia de anuncios políticos sin calendario real
- Retrasos sistemáticos en obras estratégicas
La línea entre Ponferrada y Monforte, clave en la conexión ferroviaria del noroeste, se suma así a una larga lista de infraestructuras anunciadas reiteradamente pero ejecutadas con lentitud.
Un corredor histórico que pierde competitividad
El trazado entre Galicia y León fue durante años uno de los principales accesos ferroviarios a la comunidad gallega.
Hoy, sin embargo, la falta de modernización efectiva ha provocado:
- pérdida de competitividad frente a otros corredores
- tiempos de viaje poco atractivos
- infrautilización del trazado histórico
Mientras tanto, el discurso oficial insiste en inversiones futuras que, por ahora, no se traducen en obras visibles.
Conclusión: trámites sí, obras no
La activación de expropiaciones por parte de ADIF confirma que el proyecto sigue vivo en el papel, pero también evidencia una realidad incómoda:
la modernización ferroviaria entre Monforte y Montefurado sigue sin arrancar en la práctica.
En un contexto de grandes promesas de inversión pública, el caso vuelve a abrir el debate sobre la eficacia real de la gestión de infraestructuras en España.
